Alana, una cachorrita labrador retrievers que llegó a mi vida para convertirse en una gran compañía (hoy tiene 1 año y 3 meses).
Desde hace 2 años y 8 meses vivo en un país (Panamá) distinto al país donde nací (Venezuela), me fui buscando un mejor futuro y para ayudar a mi familia que se quedó, emigré junto a mi novia con la que tenía (a mi modo de ver) una buena relación, ella tenía un pitbull ya viejo y un tanto enfermo que dejó con sus padres, al cabo de 8 meses su perro muere quedando ella muy triste y comienza a insistirme en que quería un perro para tener compañía; pues bien, yo luego de un tiempo acepté y una noche le di la sorpresa al llegar a casa con esta criaturita de ojos azules y pelaje de algodón
La cuidamos y le dimos todo el cariño que se merece una mascota.
A los casi 4 meses (por motivos que no entendí) se termina la relación entre mi novia y yo, surge entonces la gran pregunta: con quién se queda el perro?
Pues, ella se iba a vivir a una habitación por lo que no podía llevarse a Alana por más que quisiera. Me tocó entonces la tarea de quedarme con esta cachorrita hermosa, desbordante de energía que demandaba mucha atención y que se ha convertido en mi gran compañía!
No fue fácil, sobre todo aguantar sus desastres (por que vaya que los hizo)... Ya les contaré más...