Una anciana solitaria y enferma vivió su últimos días en un ancianato.
Después de cada uno de los exámenes que se le practicaron, los médicos dijeron que no viviría más de un mes.
El tiempo paso y la anciana siguió adelante contra todo pronóstico médico.
Un día pensado que la anciana estaba dormida y no podía escucharlo; él médico le dice a la enfemera: " la abuela tiene un cuerpo muy fuerte" , pero en esas la anciana abrió los ojos y dijo: " mi amor por mi hijo me mantiene con vida.
Me trajo aquí y prometío visitarme cada semana e estado esperándole por meses a que aparezca.
Le oro a Dios todos los días y le pido que no me quite la vida, para esperar a mi hijo y verlo nuevamente ; esa es la esperanza que me da la fuerza para vivir.
Se que piensan que estoy loca. ¿Porqué alguien esperaría por un hijo que olvidó a su madre?.
Pero el corazón de una madre puede perdonarle todo, el corazón de una madre ama a pesar de todo.
Después de esto la enfermera busca los datos del hijo, lo contacta y le cuenta lo mucho que su madre desea verlo.
Pasados unos días el hijo aparece; y al entrar a la habitación la pobre anciana apenas podría abrir lo ojos. Había dolor y decepción en sus ojos, pero sobre todo, había amor, quiso extender la mano hacia su hijo, y se dejó caer sin fuerzas.
La madre quien había esperado ver a su hijo cerró sus ojos para siempre.
La enfermera quien presenció esto, no pudo contener las lágrimas, ni tampoco el hijo que sólo entonces se dio cuenta lo que había perdido.
Una madre perdona todo, su amor es el más grande y puro que pueda existir, si tienes a tú mamá con vida, aprovecha cada instante a su lado.