El origen del brindis del alemán bring dir´s, " yo te lo ofrezco" se sitúa entre los griegos hacia el siglo viii a. de C, el que realizaba el ofrecimiento, por lo general el anfitrión, llenaba una copa de vino, después derramaba algunas gotas en honor de los dioses, para que su libación les volviesen propicios, seguidamente decía el agasajado, te deseo toda suerte de prosperidades.
Pronunciando estas palabras, el que invitaba bebía una parte del vino que había en su recipiente, ofreciendo el resto a su interlocutor, este, a su vez, iba pasando el vaso a los demás presentes, este rito se repetía siempre que un amigo llegaba a una casa o cuando se marchaba.