Edipo
En la antigua Grecia existía en el palacio de Tebas unos reyes llamados Layo y Yocasta, antes de casarse decidieron consultar al Oráculo de Delfos sobre su futuro.
-Su primer hijo, llegara a ser asesino de su propio padre y esposo de su madre-dijo el oráculo.
Al nacer, mi padre, el rey Layo, decide darme por muerto, ordenándole a un esclavo que lo hiciera, éste luchando por la lealtad a su rey y por el horror de matar a un niño, decide abandonarme cerca de un árbol alto y abundante de frutos. Uno de los pastores del Palacio de Corinto al observar donde yo estaba, decide entregarme a Polibio, Rey de Corinto, que, junto a Peribea su esposa amorosamente resuelven adoptarme como hijo, dándome el nombre de Edipo.
Desde muy joven gracias a mis entrenamientos tenía una fuerza descomunal, en los juegos gimnásticos siempre salía invicto. Era la envidia de mis compañeros, uno de ellos solo para mortificarme echa en cara que solo era un pobre hijo adoptivo. Atormentado por saber sobre mi nacimiento fui a consultar al Oráculo:
-Edipo le recomiendo que se aleje de su hogar natal, para evitar la muerte de su padre y esposar a su madre.
Obedeciendo al Oráculo, abandono Corinto partiendo a Focide, presenciaba un camino muy estrello rodeado de un bosque con muchos animales silvestres, de repente me encuentro con un anciano que iba en un carruaje y con arrogancia dice:
-Apártate del camino-dijo mientras venía acompañado con cuatro personas.
Furioso me enfrento al anciano a mano armada, las cuatro personas que lo acompañaban atacan a la vez, yo mientras esquivaba sus ataques me deslizo hacia la derecha cortando un árbol con la intención de que le cayera encima a dos de ellos, por suerte un árbol me escoltaba dando oportunidad para sacar mi arco y así dar fin a esta batalla matando a los dos que quedaban, ya solo quedaba el anciano preparado para atacar, le lanzo mi hacha clavándole en su frente, dándole muerte. Al otro día en el palacio de Tebas se enteran que mataron a su Rey en un bosque.
En una colina se hallaba una esfinge, con aspectos terroríficos, cara y manos de doncella, voz de hombre, cuerpo de perro, cola de serpiente, alas de pájaro y garras de león, detenía a todo aquel individuo que pasaba por ahí, devorando a quien no acertaba sus acertijos.
Creonte, hermano de Yocasta anuncio a toda Grecia concederle la mano de Yocasta y la corona de Tebas, a quien diera muerte a la esfinge, respondiendo el siguiente acertijo: ¿Cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro pies, dos al mediodía y tres en la tarde?
Enseguida me presento a la esfinge y le respondo: "ese animal es el hombre", porque en su infancia anda sobre sus cuatro extremidades, camina de pie en su edad viril y ya viejo debe usar un bastón como tercer pie. La esfinge furiosa se estrella contra las rocas, rompiéndose así en mil pedazos.
Al matar la esfinge me convierto en rey de Tebas y esposo de Yocasta lo cual me da 2 hijos varones: Etéocies y Polinice y 2 hijas: Antígona e Irmene. Interviene el Oráculo:
-Una peste desolara la ciudad y solo terminara cuando se encuentre al asesino de Layo-dijo el oráculo.
Así descubrí que fui yo quien mate a ese anciano en el bosque, mi padre el rey de Tebas y me case con mi madre, desesperado me arranque los ojos, abandonando Tebas con una de mis hijas hasta Atenas donde viví en una mansión hasta llegar a mi muerte natural…