Si hablamos de motricidad nos referimos a la capacidad de las habilidades para desarrollar un movimiento determinado. Ahora bien estas habilidades se van aprendiendo a través de la práctica.
Existen dos tipos de motricidad:
Motricidad Fina: Esta va referida a los movimientos de dedos y manos. Para su desarrollo se emplea la técnica del rasgado, el amuñuñado, el cortado, el trenzado; entre otras.
Motricidad Gruesa: Esta va referida a los movimientos que ejecutan las diferentes extremidades del cuerpo en conjunto con los sentidos.
Los primeros movimientos que realiza un niño al nacer son reflejos, que se consideran involuntarios, a partir de ello se generan las adquisiciones motrices gradualmente; ya que estas son aprendidas. Estas adquisiciones están dadas en los primeros años de vida de un ser humano por lo que no en todos se desarrolla de la misma manera y en un tiempo específico.
Como es de saber para un docente, cada niño es único y dependiendo de sus capacidades él desarrollará diversas actividades. Por lo que es importante implementar inicialmente un plan basado en la Grafomotricidad, para así obtener mejores resultados dentro de un grupo determinado de infantes que recién ingresan a formar parte del ámbito educativo, provenientes del hogar.
Si hacemos movimientos con las manos para desarrollar actividades escolares, acompañadas un lápiz; a esto se le denomina como grafomotricidad.
Actividad de suma importancia ya que fomenta las habilidades motoras finas que permiten a un niño adquirir destrezas a través de trazos que le servirán para una buena escritura, obteniendo así el dominio total de su cuerpo.
Al emplear esta técnica, se inicia con la práctica del trazo libre para que el pequeño aprenda y domine el espacio destinado para desarrollar dicho trabajo, luego se continuará con los trazos dirigidos que son los puntitos que al unirlos se forman figuras o letras.
También se emplea el trazado de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, complementando así este trabajo con trazos oblicuos, bucles y así hasta obtener el proyecto consolidado de manera satisfactoria. Este sería cuando el niño en cuestión logra adquirir el dominio total de los útiles y consigue la escritura fluida.
Existen casos donde no se obtiene por completo el objetivo y es entonces cuando el pequeño es referido a personal capacitado profesionalmente para atender dichos casos, sugiriendo estos; una serie de ejercicios y labores que ayudarán a mejorar de forma definitiva esta condición.
Algunas de las actividades para mejorar:
- Contar con los dedos.
- Tocar algún tipo de instrumento musical donde el movimiento de los dedos sea recurrente.
- Realizar con las manos, movimientos que simulen las aspas de un molino.
- Abrir y cerrar dedos, unir y separar dedos.
- Abotonar y desabotonar prendas de vestir.
- Amarrar y desamarrar zapatos.
- Recortar figuras.
- Rasgar pedazos de papel.
Una vez asegurado el proceso, el niño estará listo para continuar su desarrollo académico.