El agua que llega a nuestros hogares necesita ser purificada antes de que podamos consumirla. Existen muchos procesos de purificación, pero últimamente se han puesto “de moda” algunos más sofisticados. ¿Son estos seguros y adecuados para todo tipo de agua?
De acuerdo con la OMS, existen nueve procesos seguros de purificación del agua, pero no todos son efectivos para todas las fuentes híbridas. Es decir, dependiendo del tipo de agua se sabrá qué proceso es el más seguro.
Además de la cloración, de los distintos tipos de filtración y de la ebullición, existen métodos de purificación del agua que también se están utilizando en nuestro país y en otras partes del mundo, como la ósmosis inversa y la luz ultravioleta.
La ósmosis inversa es un proceso de purificación que consiste en separar, a través de una membrana semipermeable, el agua de los sólidos totales que contenga. Este proceso de purificación del agua no es nuevo. Fue propuesto por primera vez en 1953 y desde 1980 se utiliza como un proceso económico y seguro para potabilizar aguas salobres, es decir, aguas de mar; no son recomendables para el agua dulce.
Otro proceso de purificación que ha sido promocionado últimamente es el de la luz ultravioleta. Con una longitud de onda determinada, la purificación del agua con radiación ultravioleta permite esterilizar las bacterias, además de descomponer otros microorganismos nocivos para la salud humana. Sin embargo, este método no es efectivo en aguas que contienen sedimentos, y en Venezuela el agua que nos llega a través de los grifos no está libre de ellos.
En conclusión, lo mejor es utilizar en casa los procesos de purificación ya conocidos. Algunos especialistas recomiendan purificar el agua filtrándola y luego hirviéndola por un minuto. Las tabletas especializadas son una opción confiable, pero debido a su escasez lo mejor es apelar al filtrado y posterior ebullición. En caso de que el agua esté muy contaminada, se recomienda además agregar tres gotas de cloro por cada litro de agua hervida.
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