¿Cómo leer la rueda de la pedagogía?
Es importante saber que la rueda de la pedagogía (de la que les he hablado en el post anterior) debe leerse de manera algorítmica, iniciando desde el centro hacia la periferia, sabiendo que el círculo central hace referencia a las competencias del graduado y así sucesivamente se van leyendo: los objetivos, las categorías del dominio conceptual de la Taxonomía de Bloom, las actividades que podemos diseñar para la evaluación, y finalmente, en el último círculo se encuentran las aplicaciones sugeridas para llevar a cabo las evaluaciones
De tal manera, les explicaré gráficamente y paso a paso:
Paso 1
A partir de este momento, cada eslabón que rodea el centro o núcleo de la rueda pedagógica será denominado con el nombre de capas.
Paso 2
Paso 3
La capa siguiente a la motivación involucra los niveles de conocimiento según la taxonomía de Bloom: recordar-comprender; aplicar; analizar; evaluar y crear.
Paso 4
Correspondiéndose con los niveles de conocimiento, se ubican los verbos de acción, según la Taxonomía de Bloom
Paso 5
La siguiente capa incluye las acciones correspondientes a los verbos de ese nivel cognitivo.
Paso 6
(Ver imagen del inicio de la publicación)
Paso 7
Por último la capa más externa es la que permite la integración tecnológica, que con sus cuatro niveles nos ubican en uno u otro enfoque pedagógico, definiendo las intenciones formativas e implementándolas desde las TIC. Si nos enfocamos en el profesor tenemos los niveles Sustituir y aumentar o si el enfoque es en los estudiantes entonces tenemos el nivel Modificar y para las interacciones educador-educando (mediador constructor) tenemos el nivel redefinir.
En tal sentido, considero que la rueda de la pedagogía es un excelente aporte para la educación actual, ya que permite medir de manera clara y precisa; dinámica y comprensible, el proceso enseñanza-aprendizaje, pensando en el presente y futuro de la educación superior, donde la tecnología no es una opción sino una necesidad primordial para enriquecer el conocimiento y revitalizar las competencias de nuestros estudiantes.
Texto e imágenes realizado por mi autoría y el resto de los créditos indubitablemente al profesor Allan Carrington