La imagen de un elefante puede obrar el prodigio de atraer la fortuna, si su trompa se halla levantada, para que surta efectos sobre uno mismo, se puede llevar como colgante en contacto con el pecho, si se opta porque el influjo mágico alcance a todo el núcleo familiar, debe tenerse la figura del proboscidio erguido en una estantería, tomando la precaución de colocarla en dirección a una puerta o ventana, para indicar por dónde debe penetrar la suerte bienhechora.
Si se quiere dejar un mensaje permanente de lo que se espera de este amuleto de fortuna, se le puede enrollar un papel moneda en la curva de su prolongación nasal, en la mayor parte de las culturas del mundo antiguo se creía que algunos animales eran portadores y conductores de las fuerzas de la naturaleza.