“Las mazorcas de maíz a niñitas se parecen,
diez semanas en los tallos, bien prendidas que se mecen;
tienen un vellito de oro como de recién nacido,
y unas hojas maternales que les celan el rocío;
y debajo de la vaina, como niños escondidos,
con sus dos mil dientes de oro, ríen, ríen sin sentido…
…Las mazorcas de maíz a niñitas se parecen”
-Gabriela Mistral- (canción del maizal, fragmento)
¡Saludos apreciados Steemians!
Estando en el sector de Zócalo en México, propiamente en la plaza de la constitución, recorriendo las calles aledañas, hemos encontrado variedad de maíz con ventas callejeras.
Siendo las 6 de la tarde, hacía frío en aquel enero, llegamos a un asador, que nos atrapo, las gentes hacían fila; unos pedían el maíz cocido en agua, otros el maíz a las brasas; Luego al tenerlo en una hoja vegetal, cada quién le adicionaba al gusto: mantequilla, sal, limón, chile molido y queso molido; los sabores mezclados crean una sinfonía al paladar; las mazorcas son una tentación irresistible, para quienes gustamos de ellas.
En el Zócalo se encuentra variedad de presentaciones del maíz, resaltando que los tacos y las tortillas, tienen como base harina de maíz, fundamental en la alimentación de los mexicanos; en ese recrear de la vista hallamos una leyenda de antaño, que recuerda, como el pueblo indígena, antes de la civilización, tuvo acceso a aprender a cultivar el preciado maíz; es leyenda popular, y es bastante curiosa la forma que llegó, empecemos…
En una tribu, creció un joven curioso, gustaba hacer amigos de su edad en otras familias; cierto día escucho que había una planta que producía unos granos de oro, muy sabrosos y nutritivos; al observar las tortillas que preparaban las mujeres; pensó que sería saludable variar los platos. Una mañana se preparó con su arco y algo de avió, para el camino; pues dijo que salía a cazar, pero su curiosidad lo llevaría a otros mundos.
Le oscureció aquella tarde, se recostó contra un árbol y dormido se quedó. Al despertar vio que unas hormigas rojas se le habían comido su vestido, sólo quedó en taparrabos; observó un pájaro hermoso, arriba en el árbol, alisto su arco para atraparlo; pero escuchó que alguien le habló; -no temas, guarda tu flecha, ¿que buscas por aquí? - una planta que produce granos de oro, me dicen que es nutritiva, en mi familia, a veces pasamos hambre.
Ven a casa, me caes bien joven, las hormigas que seguirás viendo son las guardianas de los maizales, que son mi familia y el pájaro, se transformó en humano. Al llegar a una hermosa finca, fue presentado ante cinco doncellas muy bellas: -Mazorca Blanca, Mazorca Azul, Mazorca amarilla, Mazorca Roja, Mazorca Negra- cada una se presentó. Pero, cuando tomó la mano de Mazorca Azul, sintió un fuego abrazador.
El padre se dio cuenta del encanto de ambos; le dijo al joven, -luego de tomar esta colada de atole dulce de maíz, parta con mi hija para tu poblado, ella les enseñará, lo que deben aprender para cultivar el maíz en tu tierra, de manera especial el azul, que es de gran fertilidad- Al cabo de varias semanas, la joven resultaba con semillas, que les enseñaba a cultivar, les daba recetas para variar la ingesta y aprovechar todo lo de la planta.
Cuando el joven le dijo, que se quedara y se casaran, la joven le contestó: ¡con mi familia primero he de conversar! - aquella noche, la hermosa Mazorca Azul, desapareció sin avisar- Unas hormigas rojas aparecieron en el lugar y al joven no lo dejaron avanzar, él pensó en ir a buscar a su noble princesa.
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