Al hablar de tiempo podemos decir que hay espacios únicos donde los minutos y algunas veces los segundos cuentan. Hay una expresión en la literatura sagrada que dice: “De aquí en adelante” lo cual puede ser que ya no importa el pasado; -borrón y volvamos a empezar- Sin embargo, ha llegado una historia triste del regreso de vacaciones. El conductor explica: “fue a causa de un micro sueño de segundos que sucedió el accidente”
La familia de 5 integrantes paso varios días de vacaciones y de visitas familiares; el día de regreso dicen que el conductor no logro dormir bien debido al ruido en la vecindad. El tiempo de regreso en condiciones normales es de 6 horas, sin embargo hubo atascos en la vía por la abundancia de autos. Tardaron 3 horas más, por tráfico lento, de repente se despejó la vía y se pudo acelerar; todos dormían y el conductor se contagió.
En cuestión de segundos se salió de la vía y chocó contra un árbol. Dos horas después lograron llegar dos ambulancias, 4 de los 5, resultaron lesionados. Al conocer este relato de forma cercana, recordé un documental de Nat-Geo, donde una investigación de un record ginness casi termina en tragedia; debido al robo de tiempo de sueño a la mente; el estudio determinó que la mente humana, no perdona su tiempo de reposo.
Las neuronas y muchas funciones se restablecen durante las horas de sueño o de reposo total. La ciencia médica sabe y recomienda respetar un tercio del día para el dormir cómodamente. Sin embargo a veces algunas personas se saltan estos espacios, por diferentes causas o prioridades; desencadenando sorpresas desagradables; no siempre de accidentes, también en desequilibrios corporales.
Creería que cuando el señor Cartier diseño el reloj de pulsera para su amigo aviador, entre otros fines sería el de no abusar del tiempo personal, por aquello de la responsabilidad. Antes que esa necesidad surgiera, pues ya estaban los relojes de bolsillo con la cadenita. Sin duda fue una excelente solución para tener las manos libres y al segundo controlar algunas actividades, como el conducir un avión o un automóvil.
Llegó la preciada época donde el reloj de pulsera se popularizó, debido a la llegada de la maquinaria de cuarzo que abarató los costos; la excusa más a flor de labios fue: “Para llegar a tiempo a mis citas y compromisos” y como dijo un gerente de la casa Rolex: “Vendemos lujos, no estamos en el negocio de los relojes” Todos tenemos una cita con nuestro destino y la eternidad, dice la literatura sagrada; la primera cita es cada día con el sueño/dormir, porque a veces la ignoramos?
La segunda es la regularidad de la comida; cada tantas horas debemos alimentar nuestros cuerpos? Estas falencias vienen a desencadenar en desequilibrios de bajo rendimiento y falta de concentración. Si saltamos el orden natural, quizás moriremos antes del espacio de tiempo establecido y seremos llamados a cuentas en el juicio que todo ser humano debe enfrentar en la eternidad.
Nuestros sabios advierten que es necesario cumplirle al cuerpo y a la mente sus demandas; en todo tiempo, a veces creemos que aplica para los niños o para nuestros padres y mayores; pero los ancianos han determinado luego de sus desórdenes en el tiempo, que si hubieran respetado los tiempos, no tuvieran cargos de conciencia, ni desequilibrios a veces incurables; de ahí nació nuestra sencilla “Sabiduría del tiempo”
*Entendiéndose por sabiduría: “Saber obedecer leyes y principios, para el bien personal y comunitario”
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