Justo hoy nos dimos cuenta que somos unos retrasados. Sí, también creemos que somos extremadamente especiales y que todo nos saldrá perfecto por arte de magia. Aunque tampoco nos preocupa tanto, de hecho, si ustedes también se han sentido así hoy les traemos unas soluciones. Para evitar la procrastinación/restrasos preparamos un pequeño golpecito en la cara en forma de texto. De lo otro, bueno, la realidad se encargará de ese golpe.

Fuente
Es momento de continuar con esta miniserie dedicada a las actividades drenadoras. En esta ocasión, toca presentarles una mezcla entre mentalidad y actividad. Pero del mismo modo, ambas terminan arruinando nuestra productividad, energía y tiempo. No nos alarguemos tanto, es hora de empezar a conocerlas para poder identificarlas y así eliminarlas de nuestras vidas ;)

Retrasos
La alarma nos grita en el oído avisándonos que el día debe comenzar. Con lagañas en los ojos y una cara digna de zombie en Resident Evil enfermo de gripa, estamos dispuestos a dar lo mejor de nosotros (Claro, después de lavarnos la cara).

Cuando sales al trabajo sin lavarte la cara y te encuentras a un amigo
Algunos ya lo llevamos en la mente, otros debemos anotarlos para que no se nos olvide. La lista de deberes tiene que ser cumplida antes que nuestra cabeza regrese al mundo de los sueños. No importa cuál sea nuestra táctica o estrategia durante el día, en la mayoría de las ocasiones, no alcanzaremos a terminar todo lo que nos propusimos en la mañana.
Esto último, no sólo es una señal de que debemos mejorar nuestro rendimiento, sino también de que mañana será un día más atareado. Se nos amontonaron las tareas. Y así, el efecto bola de nieve, hace su aparición. Sin darnos cuenta, llegará un día en el que tengamos tantos deberes que ni sepamos por dónde empezar.
¿Cómo evitarlo?
Dos cosas fundamentales: Flexibilidad y Organización. Practicando ambas, los retrasos serán cosa del pasado. Por supuesto, debemos ser conscientes de la cantidad de trabajo que nos exigimos día con día. En caso de no cumplirlo (que alguna vez pasará) no hay que darnos de latigazos en la espada y cargarnos el doble de trabajo para mañana. Basta con conocer nuestros límites, tiempos y posibles interrupciones. Descartar las tareas menos importantes del día siguiente para tener tiempo de completar la que quedó pendiente. Hay que ser flexibles. Una aplicación de notas también nos puede servir de ayuda.

Somos los elegidos
Todos tenemos un ídolo. No importa en qué ámbito queramos emprender o nos apasione. Siempre existirá un modelo a seguir y, por supuesto, a superar. Pero, al reflexionarlo, tuvimos un conflicto interno en relación a este último punto. Nos confundimos si llegaba a ser una mentalidad necesaria para emprender o terminaba siendo contraproducente. La conclusión es que tiene un poco de ambas.
Desde pequeños nos han dicho que somos especiales o, ya más grandecitos, nos la pasamos viendo películas en donde el protagonista se subestima y al final termina descubriendo que tiene un talento increíblemente enorme. Aunque sepamos distinguir entre la realidad y la ficción, se nos incrusta una pequeña sensación en el corazón que nos recuerda:
Nosotros podemos "ser los elegidos".

Fuente
En ocasiones esto último puede ser posible, en otras simplemente no. Nada perdemos con intentarlo. A lo que nosotros nos referimos es que eliminemos este pensamiento de que las cosas van a salirnos bien como por arte de magia.
¿En qué nos puede afectar?
No nos permitirá observar la realidad. Al momento de querer hacer algo, por alguna extraña razón, sentimos que todo nos va a salir bien. ¡Qué decimos bien! Nos saldrá ¡¡perfecto!!
Nos pasará algo así como a los expertos que ya no pueden mejorar debido a la actitud de "yo todo lo sé". Creemos que no necesitamos los mismos recursos que las demás personas. Somos extremadamente especiales... Si vamos por la vida con este tipo de mentalidad, lo único que ganaremos serán caras largas, pocos amigos y una buena dosis de decepciones.
¿Cómo evitarlo?
Dejando que la vida nos da una bofetada de realidad. Así tratar de entender que son casos excepcionales y que, si no tenemos ningún talento innato para esta actividad, lo único que nos queda es trabajar muy duro. Ojo, estamos hablando de ser realistas, no pesimistas. Existe una enorme diferencia entre ambas. Recordemos que el hábito hace al monje y, si en realidad queremos a ser buenos en algo, es mejor empezar a forjarlos desde ahorita.
Por lo pronto queremos leer tu opinión:
¿Alguna vez te has retrasado al grado de que no saber qué hacer?
¿Cuantas veces te ha recordado la realidad que es momento de empezar a trabajar más duro?
¿Tienes alguna otra solución para los retrasos y el confiarnos de más?
Conozcan nuestros nuestros trails de curación y servidor 
