Nuestra experiencia de vida está llena de seres que dejaron en nosotros un legado de enseñanza y valores.
Saludos, amigos de Steemit, hoy quiero comentarles una historia de alguien cuya vida se convirtió en fuente de inspiración para muchos.
Ella solía hacer suplencias en las escuelas y fue así como supe de ella: fue mi maestra por un tiempo corto en tercer grado. Una docente con una sonrisa del tamaño de una casa, muy distinta a los rostros severos, resecos y amargos que había conocido hasta entonces. Luego no la volví a ver hasta que coincidimos en la universidad, ya tenía yo 18 años y ella por supuesto era mayor.
Hacíamos un básico de dos semestres para después cada quien tomar su especialidad, entonces fue mi compañera de equipo, su sonrisa seguía siendo amplia y sonora como siempre.
Alguien la invitó a que se especializara en química y ella aceptó: no pudo con eso; entonces le sugerí que se cambiara a Castellano y también aceptó. Su vida no había sido fácil, tenía cuatro hijos y un esposo que había quedado convaleciente luego de que casi se electrocutara en su lugar de trabajo y le hacía la vida imposible con sus peleas y recriminaciones, dicen por allí que estaba loco.
De noche trabajaba como enfermera, en la mañana seguía haciendo suplencias y en las tardes coincidíamos en las clases de literatura, ella apenas podía aguantar el sueño. Su sonrisa a veces no era tan elocuente. Era una mujer robusta, de piel oscura, le faltaban algunos dientes y usaba una corta peluca, que se le rodaba cada vez que recostaba su cabeza en la pared, entonces sus ronquidos se escuchaban en toda el aula.
Cumplía como podía con sus responsabilidades, un día le pregunté qué cómo hacía ella con el tiempo y me dijo: “el tiempo no existe, el tiempo lo hacemos nosotros”. No olvidé nunca su respuesta. Muchas veces nos fuimos juntas a la salida de clases y conversábamos mucho recorríamos un buen trecho para tomar un autobús que daba la vuelta cerca de un hospital y nos ahorrábamos un pasaje.
Un día teníamos reunión de equipo en la mañana, ella tomó el autobús pero ahora en sentido contrario y cuando casi llegaba se quedó dormida, abrió los ojos en la parada de siempre pero pensó que iba para su casa y siguió durmiendo, solo cuando bajó en la misma parada donde había tomado el autobús hacía una hora, fue que se dio cuenta. Yo no pude evitar la risa cuando dos horas después llegó a la reunión que teníamos pautada y me contó el incidente.
Teníamos en la especialidad un profesor cuya elocuencia y refinamiento al hablar lo hacían sentirse poderoso, le gustaba engolar las palabras y se extasiaba en largos discursos donde aprovechaba para destrozarla, todos sabíamos que se refería a nuestra amiga, pero ella no se daba por aludida.
Se dio cuenta de que no podía cumplir con las exigencias de esta especialidad y se cambió para Biología, otra carrera exigente, pero ella no era de las personas que se iba a dejar amilanar con nada. No la vi más, pero supe que se graduó en esa especialidad y trabajó en un liceo en Maracay.
He conocido otras personas con perseverancia, pero ninguna como ella. Recientemente supe que ya no está en este plano, pero estoy segura que así como dejó en mí, el ejemplo en vivo de lo que significa: la resiliencia, el amor propio y al prójimo, el trabajo, la responsabilidad, la honestidad, y el engrandecerse ante las dificultades, debe habérselo dejado también a todos esos seres que compartieron con ella.
Tu comentario es valioso, seguramente tienes también el recuerdo de alguien que inspiró tu vida. Te leo.