Hace un año que Hitler es canciller, el partido nazi tiene cada vez más poder y Alemania se dirige inexorablemente a la guerra.
En ese contexto, la Asociación de la Industria Alemana del Automóvil del Reich busca un golpe de efecto para enfatizar aún más el crecimiento del partido Nazi y firma un contrato con Ferdinand Porsche para la construcción del “auto del pueblo alemán”. Nace el Volkswagen escarabajo y su leyenda.
Pero hay una leyenda anterior atribuida al propio Hitler, se cuenta que estando el de gira electoral en un día de lluvia desapacible, adelanta con su vehículo a un motorista que empapado tirita de frío. En eso momento se le ocurrió que todo alemán tenía derecho a viajar cómodo, seguro, caliente y seco. Nace allí la idea de desarrollar un vehículo barato y accesible para todos.
En 1934 el canciller alemán se entrevista con Porsche quien le muestra el modelo de un coche económico: motor de aire refrigerado, tracción trasera, 26 CV, velocidad máxima de 100 km/h, consumo de 8 litros y precio bajo. Según cuentas, Hitler dijo: "Este es mi coche".
La primera propuesta de Porsche no fue del agrado de Hitler porque era más costoso de lo calculado originalmente y le exige que baje el costo, “no debe costar más que una motocicleta de valor medio”. Según dicen, apremiado por el tiempo y las órdenes del tirano, copia el diseño del Tatra T97. Este vehículo era diseño de la firma checoslovaca Tatra quien lo había producido por un corto período de tiempo entre los años 1936 y 1939. Luego de la guerra (en 1961) esta empresa recibió una compensación por el plagio por parte de la Volkswagen.
La construcción del vehículo se demoró más de lo previsto, faltaba financiación y los inversionistas no aparecían, entonces Hitler tomó cartas en el asunto, decidió construir una fábrica solamente para el Volkswagen que dependería del “Frente de Trabajo”, repartición que se encargaría de la comercialización, mientras que la “Fuerza por la Alegría” dispondría a su servicio libretas de ahorro con las que la población podría adquirir el coche.
En realidad, en un primer momento Hitler quería a Porsche para otros menesteres, parte de la mecánica interna de los tanques de guerra Panzer era diseño de Porsche y el todo terreno de guerra Kübelwagen era de Volskwagen como también muchos de los motores de los aviones de la Lutwaffe.
Quería tenerlo cerca.
Tanto que en el año 1937, Adolf Hitler le concedió a Porsche el Premio Nacional Alemán de las Artes y las Ciencias, una de las condecoraciones más importantes pero menos frecuentes que el líder del Tercer Reich otorgaba.
Finalmente, en 1938 se terminó de diseñar y aprobar el modelo del automóvil, se lo denominó KdF-Wagen. (Kraft durch Freude Wagen, en alemán, “El coche de la fuerza mediante la alegría”. Cualquier comparación con la similitud de pensamiento y actuación con algunos políticos populistas latinoamericanos de estos tiempos, es exclusiva responsabilidad del lector.
Pero el escarabajo tuvo grandes dificultades para su producción, la guerra acaparó toda la fuerza productiva de Alemania y al llegar a la solicitud número 300000 no había nadie para elaborar los pedidos, la fábrica estaba dedicada a construir vehículos de guerra.
En 1944 los aliados bombardearon la fábrica de Wolsfburgo y recién después de la guerra y con esfuerzo pudo reanudarse la producción.
Curiosamente, la existencia posterior a la guerra de esta fábrica (y del éxito de la marca en el futuro) es, en gran medida, gracias a un inglés, el oficial Mayor Ivan Hirst quien se encargó de reconstruirla y ponerla operativa, no contento con esto, desarrolló un área de ventas y otra de servicios que la posicionaron ventajosamente en la consideración de los empresarios e inversores.
Recién en 1961 se llegó a un acuerdo para mantener un precio económico y finalmente el escarabajo se convirtió en el coche del pueblo. El resto de la historia es apasionante y conocida.
¿Pero qué fue de Porsche?
Al finalizar la guerra, él, su hijo Ferdinand y su yerno Anton Plëch (abuelo del futuro presidente de VW), fueron encarcelados en Francia por dos años por los cargos de usar mano de obra esclava en su fábrica. Durante ese tiempo y bajo coerción, los tres prisioneros diseñaron el Renault 4CV que se construyó en Francia entre los años 1947 y 1951.
Ferdinand Porsche falleció en enero de 1951 en Stuttgart.
Héctor Gugliermo
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