Cuando en 1850 Charlotte Brontë puso fin a las especulaciones sobre el sexo de los hermanos Ellis, Acton y Currer Bell se develó no solamente un misterio sino también los motivos por los cuales las hermanas Brontë eligieron publicar sus obras literarias bajo esos seudónimos.
Detrás de los nombres masculinos de los supuestos escritores estaban las hermanas Emily, Charlotte y Anne quienes debido a los prejuicios que en esa época había hacia las mujeres que se dedicaban a las letras eligieron mantener el anonimato y escudarse tras nombre falsos.
La historia de las Brontë es bastante peculiar y por momentos dramática, sus dos hermanas mayores murieron de tuberculosis siendo muy jóvenes. La relación con el único hermano varón llamado Branwell también es contradictoria, por momentos de amor aunque también de aislamiento y hasta acoso. Cuando eran adolescentes formaron una especie de cuarteto donde inventaron un mundo de fantasía compuesto por tres países o regiones (Angria, Gondal y Glass Town) donde solían escribir historias en las que ellos se ubicaban dentro del mismo, solo para divertirse. Estudios posteriores demuestran la importancia que tuvieron esas sagas juveniles en el desarrollo posterior y su evolución como escritoras.
En algún momento no precisado, Charlotte envió algunos versos y escritos de su juventud al consagrado poeta Robert Southey y recibió como respuesta que “la literatura no es cosa de mujeres y no debería serlo nunca”. Es probablemente allí donde debemos buscar la decisión de utilizar los seudónimos.
En 1845 Charlotte descubre un poco por casualidad líricas de Emily y las tres hermanas deciden publicar un libro de poesías donde por primera vez utilizan los seudónimos. Esa obra fue un fracaso ya que solo vendieron dos ejemplares. De todas maneras el libro muestra que Emily era la mejor, incluso hoy en día se la considera entre las mejores poetisas de Inglaterra, Anne poseía un buen nivel aunque menor a su hermana y la más floja decididamente Charlotte, que sin embargo tenía enorme talento para las novelas.
La primera en publicar una novela y por cierto de gran éxito fue justamente Charlotte con su obra “Jane Eyre” donde describe al infame colegio Lowood y el tratamiento que recibían las internas. Según parece, utilizó como inspiración su propia experiencia en el colegio Clergy Daughters donde ella y Emily recibieron instrucción y donde además, por sus pésimas condiciones, sus hermanas mayores María y Elizabeth contrajeron tuberculosis y fallecieron en 1825.
En ese mismo año, un poco más tarde, llegó el turno de Anne quien publica “Agnes Grey” una especie de relato autobiográfico de una institutriz con un lenguaje crudo donde se describe un relato íntimo de amor y humillación.
Al año siguiente Emily publica “Cumbres Borrascosas” que hoy en día está considerada entre los clásicos de la literatura victoriana aunque en el momento de su publicación fue desconcertante para los críticos debido a su estructura diferente y su lenguaje llano y directo, por consiguiente la juzgaron como salvaje y burda.
Emily murió de tuberculosis a fines de 1848 y Anne en mayo del año siguiente, poco tiempo después de publicar su segunda novela, “La inquilina de Wildfell Hall”.
Seguidamente a la muerte de sus hermanas Charlotte se fue a vivir con su padre y siguió escribiendo, publicó “Shirley” en 1849 donde describe el impacto de la revolución industrial y “Vilette” en 1853 donde vuelve a argumentar la vida en un internado de Bruselas, tema que la había marcado para toda la vida. También ella, víctima de la misma enfermedad, muere en 1855.
Recién después de tener éxito con sus libros, las hermanas revelaron el misterio de sus seudónimos, si prestamos atención a los mismos comprobaremos que las iniciales de los personajes corresponden a las de cada una de ellas.
En la Inglaterra de aquella época, el papel de la mujer estaba circunscrito al hogar, la familia y pocas actividades más, era una sociedad totalmente machista donde el ambiente era hostil a cualquier actividad femenina por fuera de ese papel. Las hermanas Brontë decidieron dedicarse a las letras y lucharon contra esos prejuicios, ganaron su batalla aunque nunca lo supieron.
Héctor Gugliermo
UPVOTE
COMMENT
FOLLOW
REESTEM