Una digresión necesaria: la apreciación de esta cualidad en el poeta cumanés seguramente se tornará de difícil realización en un lector común, pues requerirá de una competencia cultural (literaria, filosófica, etc.) amplia, a fin de que se actualice eso que Umberto Eco denominó "Lector Modelo", es decir, las estrategias que el autor traza para la lectura ideal del texto, con la cual se satisfaría la competencia interpretativa plena. Alcanzar tal grado de cabalidad dada la formación intelectual de Ramos Sucre es verdaderamente una empresa que requiere un atesoramiento de lecturas que, lamentablemente, en general, no tenemos hoy. Lo que no niega que podamos realizar nuestra tarea interpretativa como lectores.
El escritor venezolano Salvador Tenreiro en su libro El poema plural, de 1989 (ver otro trabajo suyo sobre Ramos Sucre en versión digital aquí), ha aplicado la teoría de Genette, antes indicada, al estudio de la obra de Ramos Sucre, estudio que sigo en este breve trabajo. Ha formulado Tenreiro que "la escritura ramosucreana proyecta, como ninguna otra en el país, innumerables reflejos hipertextuales"; esto es así, pues, como ha sido indicado por diversos críticos, existe una relevante afinidad entre su obra y la de varios escritores universales anteriores; como también afirma Tenreiro: "Su escritura es un diálogo con aquéllas que le han precedido". La manifestación por excelencia de la hipertextualidad en Ramos Sucre se da por medio de la mención. A veces, en los textos de Ramos Sucre, aparece como una nominación, es decir, el texto anterior es simplemente señalado (por ejemplo, "Lección bíblica" ); pero otras veces –y esta sería su más importante manifestación– la marca hipertextual se desliza en el discurso textual a través del hablante externo ("La resipisencia de Fausto", "Los secretos de la Odisea", por ejemplo) o del sujeto hablante, y el poema ramosucreano (hipertexto para el caso) se hace reminiscencia, reescritura del hipotexto. En tales casos, señala Tenreiro, se trata de una "representación donde se fusiona lo leído y lo soñado".
Veámoslo con uno de los poemas emblemáticos y más difundido de Ramos Sucre: "Preludio", de su primer libro, La torre de Timón, de 1925.
Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras.
Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve.
El movimiento, signo molesto de la realidad, respeta mi fantástico asilo; mas yo lo habré escalado de brazo con la muerte. Ella es una blanca Beatriz, y, de pies sobre el creciente de la luna, visitará la mar de mis dolores. Bajo su hechizo reposaré eternamente y no lamentaré más la ofendida belleza ni el imposible amor.
Se trata de un poema que ilustraría el segundo caso de hipertextualidad señalado en el uso de la mención, donde habla un sujeto por la voz de un yo gramatical explícito. Este es el modo de enunciación que constituye la mayor parte de la obra ramosucreana. Sin pretender un tratamiento detenido del poema, observamos que habla un sujeto desalentado, doliente, maltratado por la vida inmediata y que desea aislarse en el vacío, despojado de los incómodos recuerdos. En este primer momento, el sujeto se presenta con la información que le corresponde, y luego, se manifestará la información hipotextual a la que él responde.
En las primeras líneas ha metaforizado a la vida como una "impertinente amada", y en el último párrafo, aludirá a su arribo a ese retiro deseado en una suerte de boda con la muerte. Aquí se presentan los primeros indicios, muy sutiles de la hipertextualidad. Cual Dante, autor y sujeto protagonista de la Divina Comedia –este sería el hipotexto–, ascenderá a ese estadio de gracia infinita, "de brazo con la muerte". Sabemos que en la Divina Comedia, Dante, en su viaje, descenderá al infierno y visitará el purgatorio guiado por Virgilio (autor de la Eneida), pero para ascender al paraíso será conducido por Beatriz, personaje femenino –real o ficticio– del amor ideal de Dante.
En el poema de Ramos Sucre, la mención se hace invocación a través de la nominación de Beatriz, cumpliéndose uno de los rasgos propios de esta estrategia textual, como apunta Tenreiro: la "sacralización de textos y nombres profanos, pertenecientes a la tradición literaria". Pero esta Beatriz que invoca el sujeto hipertextual de "Preludio", a diferencia de la de Dante, es identificada con la muerte: esta, como Beatriz, lo conduce a ese escape de "la mar de los dolores" que es la vida para él, a ese reposo eterno, al "fantástico asilo". En asociación con la nieve, es una "blanca Beatriz", y no una "impertinente amada que me cuenta amarguras", como nombra el sujeto a la vida que lo aflige; además, Beatriz es simbolizada con un elemento visual muy presente en una de las representaciones icónicas de la Virgen María: "de pies sobre el creciente de la luna" (apuntemos que la Virgen María se le revela a Dante en su penúltima experiencia en el paraíso, antes de la luz divina). Y finalmente, se unen en esa salvación por la muerte-Beatriz, la belleza y el amor, los dos grandes valores clásicos desde Platón, de los que el sujeto hablante se ha sentido apartado.
El talante intertextual (o transtextual, como quiera decirse) de los poemas de Ramos Sucre –caracterizado por su sutileza, oblicuidad, perspicacia, complejidad– constituye, inobjetablemente, uno de los elementos más diferenciadores, enriquecedores y adelantados para la poesía venezolana de su época, e incluso de la contemporánea de habla hispana.