Reciban un año donde, el Lucero de la mañana alumbre vuestros corazones y se deleiten en la maravillosa "palabra de Dios "y desempolven sus joyas preciosas para que nuestros días en la tierra sean alargados y así presentarnos ante Dios como Obrero que no tiene de qué avergonzarse. Integro, en Alma Cuerpo y espíritu y estar delante del altísimo, firme y completo en Cristo Jesús.
Con el mayor de los deseos por un comienzo de año en plenitud de condiciones, primeramente de salud, con bastante ánimos y fortaleza, con la esperanza puesta en nuestro Dios, para que nos permita encontrar el camino y el conocimiento necesario para, de una buena vez, retomar las riendas de nuestra democracia en pro de aquella Venezuela de otrora.