Tú eres la calma,
yo soy el viento,
tú eres la brisa,
yo soy el fuego.
Tú la certeza,
yo el desconcierto,
tú sinfonía
y yo el silencio.
Tú eres la hora,
yo soy el tiempo,
tú la pradera
y yo el sendero.
Tú la esperanza,
yo el desaliento,
tú la armonía,
yo el desencuentro.
Tú eres la rosa,
yo el rododendro,
tú la alameda,
yo el roble viejo.
Tú eres mi aurora,
mi luz, mi aliento
y quiero darte
quinientos besos.
Alfonso Cabello