Desde "el hombre es lobo para el hombre" de Thomas Hobbes en el que se promulgaba que el estado natural del hombre era el de la constante guerra del todos contra todos, presentándolo como un ser egoísta, individualista y caótico, pudiendo solo demonstrar orden mediante el control del estado, hasta los teorías anarquistas que presentaban a un hombre bueno o potencialmente bueno pero corrompido por instituciones autoritarias, la religión, la educación o la vida económica, hemos visto pasar siglos y diversas interpretaciones, pero pocas han tenido en cuenta un factor muy significativo, el ser espiritual y su trayectoria. Tanto las dos posturas más destacadas anteriormente mencionadas como otras que han sido resaltadas a lo largo de los siglos, nos encontramos que caminan de la mano en la negación del yo espiritual y en favor de un materialismo acérrimo, pero podría encontrarse aquí la clave de la cuestión.
Existen infinidad de casos muy significativos de niños de corta edad educados y tratados en las mismas condiciones y circunstancias, presentando estos unas actitudes radicalmente opuestas, mostrando uno de estos actos de la mas extraordinaria maldad y el otro acciones de una bondad manifiesta. ¿por qué? ¿cómo es posible?
No existe una respuesta única para esta cuestión, sería un completo error englobar en una respuesta a todos los hombres, ya que cada uno de estos viene a este mundo con una tendencia distinta. En su bagaje espiritual los entes o almas cultivan con sus experiencias y actitudes lo que será su configuración previa para la nueva vida, seres que a lo largo de otras existencias son seducidos por lo negativo y actúan en consecuencia, entrando en un complejo espiral que difícilmente les permitirá salir si no es mediante un gran compromiso y sacrificio, estos individuos digamos llegaran a la nueva vida como seres estancados en lo negativo, por lo contrario seres que en sus otras existencias hayan actuado de una manera justa y solidaria, aterrizaran en la nueva vida con unas actitudes en la misma línea, ya que la personalidad se mantiene, al igual que los recuerdos, aunque estos últimos sean bloqueados temporalmente como mecanismo de evolución, pudiendo acceder a ellos mediante herramientas como la hipnosis regresiva.
No debemos de entender esto como un dualismo de bueno y malos, ya que en realidad existe una extensa escala de valores en la que cada uno tenemos nuestra determinada posición.
Sí que es cierto, retomando parte de esa teoría anarquista del principio, que un hombre llegado bueno en su nacimiento puede ser corrompido por las circunstancias, igual que el individuo negativo tiene siempre la posibilidad de cambiar su rumbo por determinados factores.