Capítulo 1, Capítulo 2, Capítulo 3
Una multitud enojada se abre paso hacia la habitación mientras el doctor trata de detenerlos, ayudado por algunas enfermeras. Pero sus esfuerzos no están ni cerca de ser suficientes.
"¿Están locos?" Grita una de las enfermeras." ¡No pueden arrojar a las personas afuera solo por estar enfermas! ¡Todos moriríamos más rápido de lo que lo haríamos en la tierra si eso se convirtiese en nuestra nueva regla!" Pero nadie la escucha. Están sacando a los pacientes de sus camas, atándolos y llevándoselos.
Mi madre dejó la silla junto a mí y está protegiendo mi cama con su cuerpo. Prácticamente puedo sentir la mirada de odio con la que está viendo a esa gente. Pero no podrá hacer mucho, son demasiados y ella está prácticamente sola. Intento salir de la cama, pero tan pronto como me pongo de pie, la habitación comienza a girar.
“Ugh... Mierda... " Gimo y cierro los ojos, esperando que eso ayude. Y lo hace, aunque solo un poco. "Mamá, ayúdame, tenemos que irnos." Digo con dificultad. Mi madre se da vuelta. Su mirada de preocupación me preocupa aún más. Afortunadamente, no me dice nada, solo me ayuda a levantarme y me sostiene para que no me caiga.
La habitación es un caos total con personas gritando y peleando por sus vidas. Nos mantenemos cerca de las paredes, tratando de no llamar la atención. Lamentablemente, eso no funciona.
"¡Oye! ¡Tú!", Grita una mujer. "Ni siquiera pienses en escapar con esa chica. ¡Ella es un peligro para todos nosotros aquí!”
"El único peligro que veo ahora", dice mi madre, "Son los maníacos que atacan a los enfermos con cuchillos y amenazan a uno de nuestros pocos médicos. Y no solo me rendiré ante ti y entregaré a mi hija. Estás absolutamente loca".
Mamá tiene razón, esta mujer claramente perdió la cabeza. Empiezo a preguntarme si realmente es la gripe por la que está preocupada o si estar hacinada con tanta gente en un espacio pequeño y confinado la ha vuelto loca. Se siente mucho más lógico. Pero analizar qué fue exactamente lo que salió mal no me sacará de esta situación, ¿o sí?
La mujer comienza a reír.
"¿Maníacos? ¿Nosotros? Tú eres la que permite que la enfermedad se propague y nos enferme a todos. No he huido de la tierra para morir en la oscuridad de una cueva en Marte, solo porque alguna perra de mediana edad decidió que su hija vale más que yo. Entrégala y no te lastimaré. De lo contrario no seré tan amable."
"Inténtalo, imbécil." Grita mi madre. Entierro los dedos en su hombro. Enojar a la loca puede no ser lo más inteligente.
"Mamá, creo que..." No me da tiempo de terminar la oración.
La mujer se lanza hacia adelante y hunde el gran cuchillo profundamente en el pecho de mi madre. Mi madre ni siquiera tiene tiempo para soltar un grito de sorpresa antes de soltarme y caer al suelo.
"¡MAMA!" Grito a pesar de mi debilidad y me dejo caer junto a ella. Presiono mis manos sobre la herida para detener la sangre. Sacar el cuchillo no es una opción, solo aceleraría su sangrado. "Mamá, no, no, por favor, no." Puedo ver la vida desvanecerse de sus ojos. Su cuerpo se pone flácido. Ya no respira.
"Mamá", digo sollozando.
Luego siento como atan una cuerda alrededor de mis muñecas.
"Se lo advertí", dice la mujer. "Si tan solo te hubiese entregado, seguiría viva. Podría haber tenido otros hijos, o lo que sea. Pero no puedo permitirte a ti o a tu cuerpo seguir aquí. Debe ser expulsado para contener este virus."
Después de eso todo se vuelve borroso. Apenas puedo darme cuenta de que me arrastran por los túneles hacia la esclusa de aire. A mi alrededor hay docenas de personas tosiendo, estornudando y llorando, que compartirán mi destino. Se acabó. Se acabó. Nos vamos a morir.
"Te veré pronto, mamá, papá", creo.
El sonido de una sirena interrumpe el coro de la miseria. Sorprendida, miro hacia la esclusa de aire. ¿Qué demo...? Ese es el sonido de la esclusa siendo despresurizada. Pero aún no hay nadie allí, ¿por qué la despresurizarían? Primero tendrían que ponernos allí, ¡no pueden abrirla de esta manera!
La multitud enojada parece estar igual de confundida. Hasta que...
"¡La otra nave espacial! ¡Llegó!" Alguien grita. Por supuesto. Una nueva tripulación está llegando y no saben lo que está pasando. Así que no saben que esta esclusa estaba a punto de ser utilizada. Cierro los ojos y le pido a un dios en el que no creo. Le pido porque estas cien nuevas personas que se nos unen, nos salven.
Pido porque no se hayan vuelto locos como estos que nos mantienen cautivos.
Pido porque durante su largo vuelo hayan tenido un mejor apoyo psicológico que nuestra tripulación.
No quiero morir.
Definitions of Crowding and the Effects of Crowding on Health
Crowds & Behavior - Why did I do that?
Mars One: The psychology of isolation, confinement and 24-hour Big Brother
Space Psychology 101: How NASA Keeps Its Astronauts Sane
Psychological Challenges of a Manned Mission to Mars