No sé quién soy ni cómo llegué aquí. En realidad, ni siquiera sé dónde estoy. Todo lo que veo a mí alrededor es una infinidad de arena. Montañas de arena, de colores que van desde el amarillo, al naranja, al rojo y luego, dan vuelta.
Al tocar mi cara, siento que mi piel está caliente. ¿Será fiebre, o solo los efectos del sol que me quema? Por el momento, asumiré que es el sol. Una fiebre sería terrible en este momento. Necesito descubrir qué está pasando.
Y cómo salir de este desierto gigante.
Disperso a mí alrededor, encuentro una mochila vacía, una botella de agua, algunos frutos secos y un sombrero. Pareciera que me caí y que perdí el contenido de la mochila, junto con el sombrero. ¿Habría estado en una excursión? Pero, ¿porque estoy solo? ¿Por qué iba a caminar por un desierto yo solo?
Recojo el agua y las frutas y las pongo en la mochila. Luego me pongo el sombrero. Me queda un poco grande. Tal vez no sea mi sombrero después de todo, digo, ¿por qué iba a entrar en un desierto con un sombrero que no me queda bien?
Doy un vistazo hacia el sol. Si tuviera un reloj de pulsera podría determinar en qué dirección se encuentran los puntos cardinales, pero sin uno, estoy realmente perdido. A pesar de esto, necesito moverme. Necesito encontrar algún tipo de refugio. ¡Y agua! Mi pequeña botella no durará para siempre.
Escojo una dirección al azar y empiezo a caminar. La arena cruje debajo de mis zapatos. Al menos he sido lo suficientemente sensato como para vestir la ropa adecuada. Zapatos cerrados, y una de esas túnicas de vestir que a menudo se puede ver en las culturas del desierto. Aunque no puedo ubicar el estilo específico de la mía.
Es fascinante, hay tanto conocimiento aleatorio zumbando en mi mente que sigue saliendo a la superficie, pero todavía no sé lo qué está sucediendo. Si esto es una forma de amnesia, es bastante molesta.
Oye, cerebro, ¿podrías darme algo por favor? ¿Cualquier cosa? ¿Mi nombre? ¿El color de mis ojos? No tengo ni idea de cómo me veo.
De repente, un zumbido profundo, y de volumen creciente comienza a llenar el aire. ¿Qué rayos es eso? Suena como un enjambre gigante de abejas enojadas, o avispones, o algo así.
Alarmado, miro a mí alrededor, pero soy incapaz de detectar nubes oscuras, ni insectos de ningún tipo. Solo arena, mucha arena.
El zumbido lentamente se va apagando de nuevo, hasta que el desierto queda en silencio una vez más. ¿Acabo de imaginarme esto? Debo estar volviéndome loco. El calor no es bueno para mi cerebro, si no logro encontrar algún tipo de refugio pronto, podría morir de un golpe de calor o algo.
Con la nueva determinación de encontrar pronto un lugar seguro, sigo caminando a través de la arena.
Caminar sobre arena es tedioso, soy mucho más lento de lo que quiero. Necesito preservar mi fuerza, no estoy seguro de poder dejar de caminar en un futuro cercano. Sin correr, sin movimientos innecesarios. Solo un pie frente al otro y. . .
Allí está el zumbido de nuevo. ¿Está más cerca esta vez? El tono parece ligeramente diferente. ¿Qué es esto?
Cuando miro a mí alrededor, puedo ver arena deslizándose por una de las dunas. Cuanta más arena comienza a moverse, más fuerte es el zumbido. Fascinado, observo cómo la avalancha de arena llega a su fin, lo que también pone fin al sonido espeluznante.
¡La duna debe haberla creado! Qué fenómeno más extraño.
Un recuerdo surge desde lo más profundo de mi nublada mente. Algo sobre los granos de arena frotando entre sí y creando el zumbido, su tamaño determina el tono.
Wow gracias. Si alguna vez me encuentro con alguien en este desierto, solo les contaré sobre las arenas cantarinas cuando me pregunten mi nombre.
Con un suspiro, sigo caminando. El desierto cantarín me acompaña.