En la actualidad nos han acostumbrado a que si no poseemos todo lo que queremos no somos felices. Y en realidad la felicidad es el camino y no el final, la meta, la llegada. La vida es poder apreciar lo interesante, lo creativa, lo sencilla y lo versátil que es .
Cuántas veces al día te preguntas si te gusta realmente un sonido, una compañìa, una canción o el batir de las olas? Sencillamente no lo haces porque estás cegado por la cotinianidad, por el stress y por el afán del triunfo... La enseñanza de patrones competitivos nos ha impedido apreciar lo que nos rodea. Sólo nos enfrascamos, nos empeñamos en triunfar, como si fuera un ametáfora de vivir. Si soy exitoso soy feliz y resulta que en la carrera se nos olvida vivir.
Pero, qué hacer... pues empieza por entender que vivir es, en simples palabras, disfrutar...disfrutar la vida. Algo así como cuaando vás de paseo... disfrutas el camino, la compañía y la mera experiencia. Cuando llegas al final, se acabó el paseo.
Lee bien ando, avanzo, me detengo, disfruto, comparto, veo la vida, comparto con mis amigos, respiro... siento la temperatura a mi alrededor, me cobijo. Siento la suavidad de un mueble al sentarme, aprecio los colores y las escenas de una película o simplemente me detengo a percibir los rayos del sol.
Tan simple es vivir y agradecer lo que se tiene. Hay que dar gracias a la divinidad, a la fuerza universal por estar vivo y poder disfrutar de cada instante.
Recuerda la vida, la felicidad no es el fin, es el camino.!