La esperanza por verlo libre ya la estaba perdiendo. Olena había rogado tanto por la vida de su hijo; sus lágrimas ya estaban secas en el manantial de sus ojos. Cuando se llevaron a su hijo detenido por luchar y decir No a la tiranía, ella no sabía que comenzaba su calvario.
A empujones y como un animal fue sacado de su casa y llevado a la nada, al vacío, a un lugar sin nombre. Olena gritó, pataleó y preguntó cuál era la culpa de su hijo. Nadie respondía; el horror y la maldad se complacen en hacer sufrir a las almas tristes y atormentadas.
Luego llegó la odisea de las visitas, el mal trato y la humillación para poder verlo, para poder abrazarlo. Cuando por fin Olena y toda la gente que la apoya lograron acceder a Nerio sólo dejaron verlo a ella, su madre. Delgado, apaleado, torturado pero nada de amargura traslucía su voz. Abrazó torpemente a Olena, olió sus grises y ensortijados cabellos, acarició su cara, besó su frente, secó sus lágrimas y miró sus ojos tristes y cansados. Ella estaba desesperanzada y perturbada pero contenta de poder verlo. Casi no hablan sólo lloran y se abrazan.
Por fin hablan, ella le pregunta que como está, si le dan comida; la madre ve la salud del hijo resentida, su alma entumecida, su cuerpo torturado. Pero cuando ella oye su voz escucha lo siguiente: Mamá podrán tratar de romperme en pedazos, pero mi alma es libre, mi corazón es un caballo galopando por el país que existe en mi mente, el cual es el país que quiero para ti madre y para todos mis hermanos venezolanos. Aunque mi cuerpo está entre rejas, aislado, solo con mis pensamientos yo no dimito. Todos los días sueño con el jardín de la casa. ¿Recuerdas las hermosas flores amarillas que sembraste en el jardín y que tanto me gustaban? Cuando quieras verme asómate a la ventana y mira esas flores, mejor sal al jardín, camina, respira ese aire y siente ese sol e imagíname allí contigo. Porque yo seguiré adelante, mientras Dios me de fuerzas, viviré para luchar por este país que es grande, lleno de gente buena; porque mamá, los buenos somos más.
Y Olena salió de allí con el corazón rebosante de esperanza para gritar a los cuatro vientos que su hijo está vivo, y ahora más vivo que nunca.
Si deseas participar en el concurso te dejo el link
Post leídos, comentados y votados: