Saludos, amigos de Steemit.
La fotografía que observan debajo de mi relato es propiedad de y es la imagen que en esta ocasión origina la participación en este juego donde convergen la imagen y la palabra: #fotocuento.
Hoy la inspiración llega gracias a un hermoso animal que nos ha dado amistad, salud y protección durante toda historia de la humanidad; proporcionándonos inmensos beneficios y formando parte esencial en nuestro núcleo familiar.
Si desean participar estas son las bases.
Mija
Mija es una loca. Loca pero de verdad. Rematadamente loca la perra esa. Aunque siempre hemos sabido de su perfil de tragicomedia griega y de sus esquizofrénicas arrancadas ahora nos tiene patidifusos con sus locuras.
Hace poco desapareció y salimos inútilmente por el barrio a buscarla. Por todas partes la buscamos llamándola a gritos Miiiija, Miiiija, Miiiija y nada. Pusimos carteles con su fotografía en las plazas públicas y nada. Fuimos hasta la radio a poner la noticia; primero porque la queremos y segundo porque la conocemos y sabemos de su intrepidez, y nada. A pesar de todo el empeño quedamos desolados al no encontrarla.
Pero entonces, al séptimo día Mija volvió solita, con una tetera en la trompa. Eso nos alegró mucho porque aun con su inconstante carácter Mija es nuestra familia y no podemos dejar de amarla. Salimos alborozados a recibirla a la puerta de la casa Miiiija, Miiiija pero ella nos observó con fiera indiferencia. Cuando quisimos abrazarla nos refunfuñó la altanera y siguió para su habitación con su rabo bien parado.
Mija volvió con esa cafetera vieja toda machacada, con abolladuras de campeonato, denegrida de hollín que no aceptarían ni en el peor cambalache pero que ella pasea todo el día por la casa y ay de quien se le ocurra tocarle su perola. La mira y la olfatea. La lame, la voltea, la pone de pie, la empuja suavemente. La examina y la increpa con resoplidos raros como tratando de explicarle algo que nosotros no vamos a entender jamás.
Ayer al Señor Charles se le ocurrió el mal chiste de meter sus largos bigotes blancos en Tetera que Mija había acostado, enamorada, sobre su almohada después de haberla acicalado. Cuando Mija vio eso se transformó en alimaña. Bueno, la hubieras visto tú para que conocieras al Diablo envuelto en llamas. Como una energúmena veloz lo persiguió, sacándole sangre al aire con sus pezuñas en ristre y patinaba de furia al querer ir más rápido de lo que sus patas le permitían para caerle encima con sus colmillos chorreantes de baba al viejo Señor Charles.
Desde que ella regresó con Tetera no tiene ojos ni oídos para más nadie. Ha metido para la casa todas las pelotas y juguetes que tenía desperrados en el patio. En estos días sus teticas no han dejado de crecer y ella se ve ansiosa y más vigilante que nunca. Cualquier sonido la sobresalta poniéndola en guardia. En las mañanas sale temprano con Tetera y la buscamos por todas partes llamándola a gritos Miiiija, Miiiija pero ella no aparece sino cuando le da su perra gana. Algunos vecinos nos han contado haberla visto salir del centro hospitalario moviendo su cola con afán y otros dicen que se detiene para gruñir al cielo frente a las iglesias del vecindario.
Anoche se acostó temprano metiendo sus tetas en Tetera y escuchamos sus gruñidos como un canto de arrullo y nos pareció que en sus ronquidos decía: Miiiija, Miiiija.
Ay, Mija. Caramba.
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Gracias por sus lecturas