nos invita todas las semanas a participar en su concurso de fotocuento. Esta es la imagen inspiradora.

–No vas a llorar, carajo.
Y no lloré, pero tenía ganas de morirme.
El manual de salvación y rescate del amor propio me montó en el primer vuelo que encontré para un destino improvisado.
En el hotel me dijeron que debía tener cuidado con el soroche, así le dicen a un mareo, vómitos, agujas en los pies, un desvanecimiento terrible causado por las condiciones de aquellas alturas. No hice mayor caso, tomé mi cámara y mi morral y me dispuse a ahogar mi despecho matándome de soroche y de frío en aquellas montañas.
Los guías no me querían dejar navegar sola en el lago, pero los convencí de mi experiencia en esas lides, así que me escabullí del grupo dispuesta a llorar sola, con lágrimas de granizo, una suerte del llanto de “Aquiles” en las alturas.
El sol emanó de un salto, la pequeña embarcación me dejaba estar cómoda para usar mi cámara con tranquilidad, una paz universal se me vino encima, el lago y el cielo se hermanaban en un azul que me recordaba quién era, la fuerza de la montaña se clavó en mi corazón.
Sentí que me faltaba el aire, olía a alcohol, cerré los ojos, respiré profundo y todo fue pasando; los guías se acercaron y me preguntaron si me sentía bien:
–Sí –les dije –soy la persona más afortunada del mundo.
Regresé de mi viaje y vi muchas llamadas perdidas de Miguel, no contesté nunca, me sentí tranquila, grande, preparada para llorar sin miedo y continué mi camino cargada de luz.
Si deseas participar en este concurso, he aquí la información. Suerte para todos.