Estamos a mediados de agosto y las lluvias continúan, estoy escribiendo este artículo y al mirar a la ventana veo como la lluvia cae, realmente en este mes las lluvias han sido más frecuentes que todos los meses anteriores, al menos así me parece.
En Venezuela oficialmente tenemos dos estaciones climáticas al año: verano e invierno. Nuestro invierno esta representado por las lluvias y hasta en eso somos favorecidos, realmente no llueve todos los días ni todos los meses, por lo que verdaderamente solo tenemos una estación.
Me agrada la lluvia, primero porque las plantas y árboles florecen, se revitalizan con el agua, nacen las flores y los frutos; segundo porque el calor mengua y las noches se vuelven más frescas y por último, ese aroma de tierra humeda que deja la lluvia me encanta.
Estamos en época de lluvia (invierno), inicia en Julio y termina en Diciembre, en este mes ha llovido casi que todos los días y aunque dura pocos minutos, me trae recuerdos de mi niñez. Cuando mi mamá hacia chocolate caliente para tomar en la noche con pan dulce o acemitas.
Es triste ese recuerdo porque actualmente es muy difícil hacer chocolate caliente, casi no se consigue el cacao y todos los productos como: la leche, el azúcar y la canela están muy costosos. Hasta ese simple acto, el de preparar una bebida familiar como el chocolate caliente, se convirtió en un lujo en mi país.
Como me dueles Venezuela, este sentimiento de sentirse preso en tu propio país, donde las únicas personas que están bien económicamente sean precisamente los que nos gobiernan. Lo que me preocupa es que nosotros, el pueblo, ya estamos resignados; es como si ya aceptamos esta condición. Al salir a la calle ya no veo caras sonrientes, signo que caracterizaba a los Venezolanos (alegres y juguetones), solo se ve tristeza y miseria que se siente en el alma y en el ambiente.
Como extraño mi Venezuela de antes, mis tardes de lluvia con mi taza de chocolate caliente y pan dulce. Ni modo, me toca resignarme y ver la lluvia caer con un simple vaso de agua, que es lo único que tengo en casa.
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Disculpen que no pude hacer un artículo más alegre, pero fue casualidad que estuviera lloviendo y lo único que me vino a la mente fue las tardes en familia tomando chocolate caliente. Saber que en este momento no lo puedo hacer por la situación económica del país, me genero impotencia y una necesidad inmensa de contarlo.
Cualquier comentario por favor escriban que cordialmente les responderé.
