Cuando vives en el trópico (imagino que cerca de algún desierto también) agradeces al cielo esas mañanas llenas de rocío, esa suave lluvia que cae en las madrugada y deja el ambiente limpio y fresco, con olor a nuevo y afortunado día.
Me encanta salir a ver estas gotas que limpian todo y traen un oasis de vida a los miles de insectos que viven en tu jardín. Me encanta especialmente ver las mariposas y las abejas pasear de una flor a otra.