Éramos solo dos niñas compartiendo
días de recreos y juegos
aprendiendo y sonriendo
cada dia un suspiro nuevo.
Cómo llegamos a un duelo
de esos donde se enfrenta
la vida y la muerte,
el blanco y el negro?
Solo tomamos en nuestras manos
la espada, a nuestro juicio, justiciera
y triste resultado aquel
donde la distancia se hizo eterna.
Ayer te vi de lejos con tus hijos y tu vida,
tus rizos despeinados y tu risa,
pensar como pudimos, en un solo dia,
la amistad perder, perder la alegría.