Hermosa la madre mía, esa que Dios me brindo.
Siempre armoniosa, siempre melancólica.
Batalladora ante las adversidades, cariñosa y de una belleza superior.
Con sus manos me brindaba una paz y me llenaba de amor.
Todo lo que en esta vida he aprendido
ha sido por su ejemplo tenaz
Cada día de mi vida me ha marcado
mostrándome el camino del deber ser y el sera.
Con sus manos de arañita teje y teje sin cesar
creando maravillas con sus agujas y el dedal.
Cuenta puntos y cuenta lazadas
con un hilo infinito y una paciencia genial.
Mami que voy a hacer ahora, no te puedo llamar.
Ese ritual de vida que teníamos cada mañana al despertar.
Mami dormiste? te preguntaba
y ahora te dormiste, como te voy a despertar?
Que difícil no verte aunque te sienta sin cesar
pero volteo y no te veo...no te puedo tocar
Con tu piel suave como una seda
y tus ojitos de miel no lo puedo aceptar.
Te Amo Madre Mía por Siempre hasta la Eternidad.