Esta es mi publicación para el Freewrite organizado por . ¡Siéntanse libres de participar!
La cúspide de la montaña parecía tan cercana, sin embargo estaba perdiendo sus energías. El sudor corría por su rostro, sus ojos parecían muertos y su cuerpo, débil y maltratado, no podía más. Todo ese esfuerzo debía valer para algo, pero, lo peor del caso, es que no recordaba ni siquiera por qué estaba escalando en primer lugar. No recordaba su propio nombre, si tenía amigos o familia, qué clase de películas o música le gustaba. ¿Cuál era su color favorito? ¿Comía carne? ¿Era vegetariano? Nada. No había nada excepto el vacío en su mente. Nada excepto el vacío a su alrededor.
Su cuerpo se balanceaba erráticamente, pero siguió pujando y pujando para llegar a la cima. Una mano, arriba, otra mano, arriba, arriba, arriba. Tocó algo. Algo duro. No podía creerlo. ¿Qué era? Sentía como si hubiese pasado una eternidad escalando. ¿Era justo acaso que se topara con alguna clase de muro? ¡Después de tanto esfuerzo!
Continuó. Abrazó el muro. Se recostó en él. Descansó. Enfrentaría la situación luego. Luego se daría cuenta que no era un muro, sino el suelo. El suelo al que llegó después de bajar todo el camino sin notarlo.