Los mercados de pulgas, esos que se vestían de gala para ver llegar a los transeúntes, divagando por los locales improvisados y buscando algún artefacto o utensilio que pudiera conseguir a precios módicos, así fueran de segunda mano.
La señora del tarantín azul, siempre tiene blusas y franelas que aun conservan mucha vida. Don Juan y Don Nicanor, esos 2 viejitos que no venden nada y solo se apasionan por intercambiar libros, solo te piden que dejes uno en buen estado y te lleves otro y al leerlo vuelvas por otro intercambio.
Está la señora Meche, muy tierna y dulce al igual que sus conservas y sus petos. Y como olvidarnos del maestro, ese que tiene un sinfín de piezas de cada electrodoméstico y en su mesita, podemos ver cómo va acomodando cada aparato que le traen “Un verdadero maestro”.
Que recuerdos aquellos, donde entre multitudes y caminatas, podías ver las caras de las personas, buscando algo que aunque no necesitaran, ojeaban por si luego lo necesitaban. Esa Venezuela de ayer, aun le recuerdo y muchos aun desean volver a su mercado de pulgas, aunque sea solo a ver…
¿Sabes quién es ? Es quien ha patrocinado este concurso durante su primer mes. Gracias amigo por tu aporte…
Les presentamos el proyecto Spanish Freewrite
Tres simples pasos para divertirse…
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