A su alcance
Temblaba completamente.
Su imagen debió ser muy bella y confusa a la vez, una pequeña niña de 12 años con un gran cuchillo ensangrentado en sus manos y un embarazo prominente.
Los detectives le hablaban pero ella seguía aturdida.
El cadáver continuaba en la sala, fue conducida a la patrulla mientras veía como lo cubrían con una sábana blanca que se manchaba de sangre.
Lloraba a solas, se preguntaba qué sería de ella y del bebé que esperaba, quizás por ese motivo lo empezó a extrañar, a extrañar el encierro y la paz de ese hogar que él le había construido.
Quiso llorar pedirle disculpas, hacer que se levantara y todo volviera a ser como antes, quizá no era tan malo después de todo.
Agradezco a
por esta iniciativa bien organizada, es la líder del proyecto en su versión inglesa, y a
por dirigir el proyecto en español.