Ciertamente no era incómodo porque contaba con un sofá y con un televisor el cual sólo sintonizaba, extrañamente, capítulos de Friends sin identificar canal alguno. Supuse que era algo de los cetáceos. Una lástima porque quería ver Juego de Tronos, o quizá The Breaking Bad.
Pasaron varios días en los cuales pensé que la ballena me dejaría salir pero no fue así. Y las provisiones de uvas se iban agotando rápidamente. Fue en ese momento que decidí tratar de hablar con la ballena pero fue en vano, yo no sé hablar cetáceo. Agarré el control remoto de la TV y lo apreté fuertemente para drenar mi frustración. Fue cuando entonces noté que el televisor contaba con conexión a internet, y gracias a esto pude comunicarme con Marpa quien se encontraba bastante preocupada.
Le avisé de mi completa verosímil situación, y media hora después, Marpa había entrado en el estómago de la ballena abriéndole un hueco y me pudo sacar de mi prisión. Yo no sabía que ella podía volar y que tenía super-fuerza, sin embargo, mi atención se puso sobre las mandarinas que me había traído, cosa normal, todos amamos las mandarinas. Ahora bien, la ballena no recibió daño alguno, y aunque se puso triste, Marpa le puso un tatuaje con forma de estrella. A continuación, nuestra cetáceo amiga se fue a un lugar remoto. Y como yo apestaba a pescado fui a darme un buen baño.
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