La mirada de Lucía al ver a su padre abrazando a su madre, diciéndole que era la única mujer en su vida,que era a quien más amaba, dejaba mucho que decir.
No paraba de pensar en como el hombre a quién mas amaba, era el mismo que a su madre traicionaba.
Aún así, la línea que separa entre el querer y el deber para ella se hacia muy difícil de cruzar, más al saber que decirle a su madre lo que hacía su padre a sus espaldas, suponía el dividir a su familia.
¿Pero que era mejor? Seguir tras la mentira y esperar a que los pasos cortos que ésta da sacaran a la luz los hechos, o mas bien, una verdad certera que acabaría con todo, entre ellos, una felicidad sombreada por las mentiras de su padre.
Todo eso transcurría por el pensamiento de esta joven, quién prefería mantener a sus padres unidos bajo la sombra de las mentiras, que mantenerlos separados bajo la luz radiante de la verdad.
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