Sobrevivió a un ataque nuclear pero perdió la vista y el sentido del tacto.
Bajo esas circunstancias era difícil tener una vida normal en donde no ver y no tener tacto lo es prácticamente todo.
Entretenerse degustando comida era lo único que le podía dar sentido a los días de existencia. Sin embargo luego de probar unas sardinas casi descompuestas se intoxicó y tuvo que ir al hospital. En el hospital pudo sentir aroma de un medicamento que le llamo poderosamente la atención.
Era morfina, solamente alguien con esa condición podía detectar el aroma de una droga como la morfina.
Cómo pudo se levantó de la cama oxidada del hospital y rastro de aroma hizo el resto, llegó de forma precisa hasta el cajón de medicamentos para tomar una jeringa y dos ampollas de morfina que rápidamente pero con dificultad guardo en su bolsillo.
Había escuchado que al día siguiente le darían de alta.
Es en la mañana llovía así que decidieron cambiar la alta para la tarde. Y así fue, luego de estar 10 días hospitalizado a Gabriel le han dado de alta.
Una vez llegó a su departamento se puso a pensar cómo haría para poder degustar la morfina.
Sin tacto no podría distinguir de la jeringa, pero como pudo metió la mano en su bolsillo y pudo sacar la jeringa y las ampollas de morfina. Mientras preparaba la insyextadora rompió sus dedos, al no sentir por su falta de tacto no importó mucho.
Y cuando por fin se inyectó la solución no sintió absolutamente nada. El efecto sedante de la morfina hizo que terminara de arrancarse la piel y sus propios ojos m.
Su tía lo encontró en la orilla de la cama con sus sus órbitas llenas de sangre, a penas podia emitir sonidos. Su tía lo abrazó y se acostó junto a él.
La perinola está desecha