Bueno, retomando ese memorable viaje con amigos y como lo prometido es deuda, les cuento más sobre "La ciudad de la Furia"
Es tan complicado resumir lo que puede ofrecer Buenos Aires, que quizás este post necesite una Parte nº3, hay cosas fabulosas por donde mires y cada rincón es único.
La forma más fácil de moverte es el subte, definitivamente te conecta con todo!, pero si o si, debés "patear" la ciudad para vivirla.


En la estación de subte, podés encontrar un mural cómo este, que a una fanática de Mafalda como yo, puede enloquecer :D
En lo que caminas, encontrás en medio del bullicio, un lugar tan apacible, que sirve cómo para aislarse de todo, recargar pilas y salir de nuevo al ruedo. Este es el Jardín Botánico Carlos Thays

En la foto alguien que decidió abstraerse.
Aprecio las obras de arte, creo que son la mejor expresión de la maravilla que es el hombre. Cuando plasma algo sobre un lienzo o convierte un material inerte en una escultura o un edificio, muestra lo grandioso que puede ser, pero debo reconocer que tengo una cierta predilección por las esculturas.
Caminando el jardín botánico, más allá de disfrutar de lo apacible del lugar, podés apreciar maravillosas esculturas distribuidas en este oasis en la ciudad.



Continuando con lugares apacibles y obligados de visita, no podés dejar de ir al Jardín Japonés
Fue inaugurado por la colectividad japonesa en mayo de 1967 y luego donado a la Municipalidad de Buenos Aires.
Este "...lugar mágico, donde la paz y la armonía abundan" ofrece un respiro en medio de la vorágine porteña.


Un personaje en el Jardín que siempre posa para las fotos

El vigía del Jardín Japonés

Los Rueditas cerrando la visita
Y nos vamos de la zona de Parlermo, nos tomamos un subte y directo al "centro". Ya es hora de almorzar y es necesario, si no, cómo seguir caminando!
Una de las cosas que debés hacer cuando estás por inmediaciones de calle Corrientes, aparte de buscar una obra de teatro, es probar la pizza con fainá. Cómo nadie manejaba en nuestro caso, no había problemas en acompañarla con una cervecita. No te sentás en una mesa esperando al mozo, pagás tu orden, retirás y te sentás en la barra mirando la calle, un show!

Obvio que pasás y saludás al querido Juan Carlos Calabró.
En cuestiones de obras de teatros, hay para todos los gustos y bolsillos. No te pierdas de ver alguna.
Seguimos recorriendo esta gran ciudad.

Que loco esas fotos que toman en las que estás planeando una maldad jajaja
Una buena historia
Este es el dificio Kavanagh, construido justo frente a la Basílica del Santísimo Sacramento. Su historia es tremenda.

Edificio Kavanagh en Florida y San Martín - Foto Arquitectura y diseño.

Basílica del Santísimo Sacramento
Cuenta la leyenda que en la década del 30, Corina Kavanagh, mantenía una relación amorosa con el hijo de Mercedes Castellanos de Anchorena.
Corina, al provenir de una familia de "nuevos ricos" no contaba con la aprobación de la madre del joven. El, nacido en una familia de alcurnia, por cuyas venas corría linaje patricio, no podía casarse con alguien que no perteneciera a la sociedad, más allá del dinero. Por esto, Mercedes obligó a su hijo a terminar su relación.
Decidida a tomar venganza, Corina puso en practica su plan.
Para la familia Anchorena, principalmente para Mercedes, era de suma importancia la construcción de la Basílica del Santísimo Sacramento, pensado para el sepulcro familiar y cuya torre podía verse desde el Palacete de la familia, situado frente a Plaza San Martín.
Corina, sumamente herida, compró el terreno frente a la iglesia y ordenó al estudio de arquitectura Sanchez, Lagos y De La Torre, la construcción de un edificio tan grande que tapara la visual desde la mayor cantidad de ángulos posibles y sobre todo, desde la mansión Anchorena al otro lado de la plaza.
Aprovechando un viaje de su archirival, compró el terreno y logró elevar la colosal construcción en tan solo 14 meses, logrando así, su tan ansiada venganza.
Bueno, definitivamente, se está haciendo largo, así que por hoy, hasta aquí llegamos.
La próxima, algo del Cementerio de la Recoleta, Congreso, Casa Rosada y el majestuoso Teatro Colón.
Espero lo disfruten, cómo lo estoy haciendo yo al contarles y revivir esta tremenda experiencia.
Hasta la próxima!