Desorientada y perdida me encontraba, buscando el amor o el amor buscándome a mí, no sabría decirlo. Llegué hasta allí donde estaban todos esos libros y volvía a perderme en su letras. Me paseé por las páginas, maravillada de tanta magia trasmitida durante siglos, intentando explicar ciertamente un sentimiento que es motor de la vida, esencia del existir. Desde el fraternal, por la patria o por la vida.
Me encontré con el amor juvenil y trágico de Romeo y Julieta; como Shasquespeare escribe en su obra: “Llámame tan solo tu amante y recibiré un segundo bautismo” Así se dirige Romeo a Julieta insinuándole que su amor tiene el poder de concebir su “renacer. Entendí que el amor es vida renaciente, es fuerza energizante y motivadora para sortear inclusive grandes obstáculos.
Hallé a Shah Jehan y Muntaz Mahal y su historia monumental que dio paso a una maravilla de la obra del hombre en la tierra, ese espectáculo arquitectónico creado para su esposa, prometido al momento de su muerte y aprendí que el amor cumple, es palabra inequívoca, es promesa certera, es obra descomunal, es imperecedero a pesar de la muerte física.
Entre letras y palabras, tuve un encuentro con Juana la Loca y Felipe el hermoso, y esa depresión de ella luego de su muerte, se dejó morir, descubrí que al amor debe ser cordura, anclaje a la realidad, una estación sin balance de la existencia real de uno mismo, aun después de desaparecido el otro. Forma de vida con el corazón en el cielo y los pies en la tierra.
Así de línea en línea recorrí a Frida y Diego y su amor desatinado, las excentricidades de John y Yoko, las rarezas de Dalí y Gala, allí asimilé que cada amor es diferente, como cada ser humano que lo siente, responde a nuestras particularidades, será distinto cada vez que lo sintamos en intensidad y forma, es original y único por cada uno, pero nunca es simple sencillo ni rutinario.
Desperté de mi sueño y reflexionaba. Suena el celular, salgo de mi pensar y al mirar la pantalla un mensaje de instagram: “No quiero que cambies. No deseo que dejes de ser quien eres. No quiero que seas diferente. No deseo que tengas una nueva actitud. Y no quiero nada de esto por una sola razón: Es amor lo que por ti siento”. Así sencillamente.