Aquel viejo motel
de pobres luces,
de todos el peor
como palacio
lo veíamos tu y yo
En el universo discursivo de las canciones de salsa de ese entonces la mujer es representada en los espacios privados. Así, la casa, la alcoba y la cama son las zonas en las que el discurso de las letras de las canciones ubica al cuerpo femenino.
La expresión hacer el amor en esta canción es la forma escogida de hablar de sexo; el amor que la voz masculina plantea en las canciones muestra el encuentro sexual de una pareja, mas no el conjunto de emociones abstractas que nuestra cultura desde un plano romántico designa como el amor. En la canción la palabra amor esta contextualizada en un discurso donde términos como llenarte, piel, amante, y el pronombre posesivo mía corresponden al campo léxico del sexo, insinuando éstas a la posesión del ser femenino. Los críticos de los años 80 no pensaron ni remotamente que llegaría "El baño”.
Cuando yo te vi
A mí se me paró
El corazón, me dejó de latir
Quiero que estemos solos
Por ti me descontrolo
Discúlpame mi amor
Por esta invitación
Vámonos pal' baño
Que nadie nos está viendo
Si no me conoces, nos vamos conociendo
Sé que suena loco, pero me gusta tanto
Estar un día más así yo no lo aguanto.
Esta se aleja de algún lugar para recordar el encuentro, de cualquier tipo se sentimiento por sutil que fuese, de la forma mas expresa indica que vayan al baño. Lejos de toda medida romántica inclusive escapa hasta las higiénicas, ya el local dejo de ser una motel, una cama, es un baño y de paso publico. Ni la insinuación, es directa.
Esto lo cantan los jóvenes, lo bailan, lo ven como cotidiano , como normal. La música expresión de todas las formas es sin duda un medio comunicacional que también debe ser vigilado por padres y orientadores. Sin caer en la retorica que esto responde a la modernidad, el amor debe ser entendido como algo más que sexo eventual, y la vida sexual debe ser siempre digna.