La paz comienza cuando amanece y agradezco por lo que es, cuando me siento a la mesa y valoro lo que tengo, cuando hago sigilo en la mayor de mis experiencias o cuando entiendo la furia, el dolor, o la historia personal de cada quien. La paz comienza con mi forma de contemplar el mundo, con la forma en la te ríes de ti mismo. La paz emprende con la complicidad que tengas con tu cuerpo, con ese diálogo en el que le declaras la paz sin importarte lo que digan las otras voces. La paz empieza cuando dejas a un lado la idea que debes ser bueno por seguir a unos cuantos y cuando respetas lo que los sentidos perciben porque ignoras si es una respuesta divina o no. La paz comienza en mí y en ti.
Deseamos un milagro; aspiramos una nación libre donde sea posible vivir convenientemente, aunque lo realmente insólito es nuestra forma de buscarlo y el territorio donde queremos hallarlo. Sin que sea una opinión política, el odio, el irrespeto hacia otro no llevará jamás a encontrar ese país, la intolerancia aun para los intolerantes no es buena para nadie. Paciencia para lograrlo en paz con uno mismo y en paz con los demás, sino continuaremos llenando nuestro país de esa energía negativa en el ambiente que no ha hecho más que limitarnos y estancarnos en lo que queremos lograr.
Nos pasamos la vida comunicando noticias desagradables porque con ello entendemos apoyar a quienes amamos, sin embargo al deleitarnos con este extraño placer sólo sembramos más miedo, más pánico, más odio. En ocasiones, escuchar las noticias o compartir lo que más te angustia es algo que no planeas, sólo llega una vez más para ser acendrado por ti con gratitud. Para que lo observes, lo agradezcas como lección y lo dejes ir sin que perturbe tu paz interior. "La PAZ sea contigo"