Yo tengo que decir que cuando llego Hansi Flick al Barcelona pensé que iba a ser más de lo mismo que venía pasando con el club en los últimos años porque la verdad después de como se fue Xavi y todo el desastre que quedó yo no sabía que esperar del alemán. Pero que equivocado estaba porque el tipo llegó y cambió todo de una manera loquisima, transformando un equipo que parecía perdido en algo que de verdad da miedo enfrentar. Lo que más me llama la atencion de Flick es como logró que jugadores que estaban apagados de repente empezaran a brillar otra vez, porque no solo se trata de poner un sistema táctico bueno sino de recuperar esa mentalidad ganadora que se había perdido. Marc Casadó por ejemplo se convirtió en el Busquets que necesitábamos, con esa ubicación perfecta en el campo y esa capacidad para recuperar balones que hace que el equipo funcione como una maquina, además de que tiene apenas 21 años y ya juega como si llevara años en el primer equipo. Pedri también encontró su lugar en este mediocampo, mostrando que cuando está bien físicamente no hay nadie que pueda pararlo en esa posición de organizador del juego, repartiendo pases que parecen imposibles pero que él hace ver fáciles. Gavi que venía de esa lesión tan fea también regresó con todo y demostró por qué era considerado una de las joyas de la cantera, metiendo goles y asistencias que recordaban por qué todo el mundo estaba loco con él antes de lesionarse.
El sistema que metió Flick es una locura porque combina lo mejor del Barcelona con esa intensidad que hace que los rivales no puedan respirar durante todo el partido, es como si hubiera tomado el ADN culé y le hubieran metido esteroides. La línea defensiva adelantada que usa da terror porque deja espacios enormes atrás pero al mismo tiempo mete una presión tan brutal que los equipos contrarios no pueden salir jugando limpio, terminan dando balones largos desesperados que recuperamos fácil. Iñigo Martínez y Pau Cubarsí se entienden como si hubieran jugado juntos toda la vida, coordinándose para la trampa del fuera de juego que ya se volvió una especialidad del equipo, están provocando un pocoton de offside esta temporada cosa que es una locura total. Kounde por la derecha encontró su mejor versión porque ya no tiene que estar pensando en jugar de central, puede concentrarse solo en atacar y defender por su banda con esa velocidad que tiene y encima Lamine Yamal lo ayuda muchísimo defensivamente. Balde por la izquierda tiene esa autopista libre que aprovecha súper bien para subir al ataque mientras Raphinha se mete más por dentro, descolocando a las defensas rivales porque nunca saben por donde va a llegar el peligro. Lo de Raphinha este año ha sido espectacular porque pasó de ser un jugador que muchos querían que se fuera a convertirse en una de las figuras del equipo, mostrando esa pegada y esa capacidad de asociarse que lo tiene como uno de los mejores extremos de Europa.
Los números de esta temporada son impresionantes pero lo que más me gusta es la actitud que tiene el equipo ahora, esa garra y esas ganas de pelear cada balón como si fuera el último del partido, algo que se había perdido completamente en las temporadas anteriores donde parecía que jugábamos en cámara lenta. Lewandowski a sus 36 años parece que rejuveneció diez años porque está metiendo goles como en sus mejores épocas del Bayern Munich, aprovechando ese juego vertical que propone Flick que le llega más balones al área de los que había recibido en mucho tiempo. Ahora tambien esta Dro que viene de la cantera y está demuestrando que La Masía sigue siendo una fábrica de crakcs porque con apenas 17 años controla partidos como un duro y tiene esa elegancia con el balón y esa visión de juego que recuerda a los mejores mediapuntas que ha tenido el club. Rashford llegó como el fichaje sorpresa pero ya está demuestrando que Flick sabía lo que hacía al pedirlo porque el inglés tiene esa velocidad y esa capacidad goleadora que le faltaba al equipo para tener más variantes en ataque. La rotación que maneja el alemán es perfecta porque todos los jugadores se sienten importantes y saben que pueden ser titulares en cualquier momento, eso mantiene la competencia interna súper alta y hace que nadie se relaje. Incluso Eric García que muchos daban por acabado encontró un lugar como lateral derecho donde se siente cómodo y puede aportar esa salida limpia de balón que caracteriza al estilo Barcelona.
Lo que más me impresiona de Flick es como logró que el equipo mantuviera esa intensidad durante toda la temporada sin mostrar cansancio porque la preparación física que metió desde el primer día ha sido clave para aguantar ese ritmo que propone. La presión alta que meten es asfixiante porque recuperan el balón en campo contrario y desde ahí construyen jugadas de peligro en pocos toques, no dan tiempo a que los rivales se organicen defensivamente. El tema de los offside provocados es genial porque demuestra la coordinación que tiene la defensa, es como si tuvieran un GPS que les dice cuándo subir la línea para dejar a los delanteros contrarios en fuera de juego. Hansi también ha sido inteligente con la gestión de los jóvenes porque les da protagonismo real no solo minutos de relleno, Pedro Fernández por ejemplo ya está entrenando con el primer equipo y se nota que tiene futuro brillante. La relación que tiene con los jugadores parece excelente porque todos hablan súper bien de él en las entrevistas, esa cercanía y esa capacidad para hacer sentir importante a cada uno es algo que no todos los entrenadores tienen. Los partidos importantes también los ha manejado de lujo porque el equipo no se achica contra rivales fuertes, mantiene su estilo y su intensidad sin importar quien esté enfrente.
Esta transformación del Barcelona bajo Flick me tiene súper emocionado para lo que viene porque siento que apenas estamos viendo el comienzo de algo grande, con una base súper sólida de jugadores jóvenes que pueden marcar una época. La temporada que se avecina promete mucho porque ya conocen el sistema, ya tienen esa confianza y esa mentalidad ganadora que hacía falta, además de que la competencia interna va a ser brutal con todas las opciones que tiene el técnico. Lo que más me gusta es que recuperamos esa identidad del Barcelona pero con un toque moderno, más vertical y más intenso que hace que volver a ser un equipo temido en Europa sea posible otra vez. Flick demostró que a veces lo que necesita un club no son fichajes millonarios sino un entrenador que sepa sacar lo mejor de lo que ya tiene, poniendo a cada jugador en su posición ideal y creando un ambiente donde todos quieren dar lo máximo. Yo como culé de toda la vida puedo decir que hacía años que no sentía esta ilusión viendo al equipo jugar porque cada partido es un show donde sabes que algo bueno puede pasar en cualquier momento, esa magia que parecía perdida volvió con este alemán que llegó callado pero que está haciendo ruido con resultados.