Yo no sé ustedes, pero cada vez que pienso en Frank Rijkaard me viene a la mente esa sensación de alivio que sientes cuando por fin llega el profesor bueno después de haber aguantado a uno malísimo por años porque sinceramente eso fue lo que pasó con el Barcelona en el 2003 cuando este holandés llegó para salvar un club que estaba prácticamente muerto. La situación era terrible, el Barca no ganaba nada importante desde el 99, la gente ya no iba al estadio con las mismas ganas, los jugadores parecían perdidos en el campo y para colmo estaban en crisis económica por culpa de las decisiones estúpidas de Joan Gaspart que se había gastado como 200 millones en puro jugador mediocre. Rijkaard llegó en uno de los momentos más oscuros de la historia del club, cuando ni siquiera clasificaban para Champions League y tenían que conformarse con jugar la UEFA, imagínense el nivel de humillación para un club que se supone está entre los más grandes del mundo. Lo que más me gusta recordar de esa época es cómo el tipo no se achicó ni un segundo, llegó con sus ideas claras y aunque las cosas no salieron bien de inmediato, tenía esa tranquilidad que te da confianza, esa manera de pararse en la banda como si supiera exactamente lo que estaba haciendo aunque por dentro capaz estuviera nervioso como cualquier otro. El holandés había sido un jugador increíble, había ganado tres Champions League como futbolista, sabía lo que era estar en la cima y también lo que significaba caerse, por eso creo que entendía perfectamente la situación del Barcelona y lo que necesitaba el equipo para volver a ser respetado.
Los primeros meses fueron horribles, no voy a mentir, porque el equipo siguió jugando como si estuviera en cámara lenta, los rivales los pasaban por encima y yo recuerdo que más de una vez pensé que habían contratado al técnico equivocado. Rijkaard probó con un sistema donde Ronaldinho jugaba de mediapunta pero el equipo no tenía equilibrio, en ataque no llegaban con fuerza y en defensa eran un desastre total, era como ver a un grupo de extraños jugar no tenian nada de química. La gente ya empezaba a pedir la cabeza del técnico y algunos decían que había sido un error echar a Radomir Antic que había hecho un trabajo regular la temporada anterior, pero Joan Laporta y Johan Cruyff confiaron en el proyecto y esa confianza fue lo que salvó todo. El cambio llegó cuando ficharon a Edgar Davids en el 2004 ste fue un pedido específico de Rijkaard ya que conocía al jugador desde sus tiempos en el Ajax y ahí fue cuando las cosas empezaron a agarrar forma porque Davids era exactamente lo que el equipo necesitaba, el tipo tenía carácter y experiencia además de esas ganas de pelear cada balón como si fuera el último. Con la llegada del holandés el Barcelona cambió al 4-3-3 y esdto se convirtió en su sistema clásico, aqui Ronaldinho se movió a la banda izquierda donde podía hacer más daño y de repente el equipo empezó a funcionar como una maquina, cada jugador sabía su rol y lo cumplía muy biern. Para mí ese momento fue clave porque demostró que Rijkaard sabía de fútbol y además entendía de psicología, sabía cómo manejar a todos y cómo hacer que los jugadores creyeran en su idea de juego.
La temporada 2004 a 2005 fue cuando realmente se vio de qué estaba hecho este Barcelona de Rijkaard porque llegaron jugadores como Samuel Etoo, Deco, Edmilson, Belletti y otros que le dieron una calidad increíble al equipo en todas las líneas. Etoo fue importante porque el Real Madrid no quiso quedarse con él y se lo regaló prácticamente al Barcelona, una de esas decisiones que te hacen pensar en lo ciegos que pueden ser los directivos cuando tienen la solución delante de sus narices. El camerunés se convirtió en una máquina de hacer goles, tenía esa velocidad y esa inteligencia para aparecer en el lugar correcto en el momento justo, además de una mentalidad ganadora que contagiaba al resto del equipo, era de esos delanteros que te resolvía partidos complicados con una jugada individual cuando menos lo esperabas. Ronaldinho también encontró su mejor versión en esa banda izquierda, donde podía partir hacia adentro y crear peligro, sus regates eran puro espectáculo pero también efectivos, no era solo circo sino que cada movimiento tenía un propósito. Deco en el mediocampo era la conexión perfecta entre defensa y ataque, tenía esa visión para encontrar pases que otros no veían y esa tranquilidad para manejar el ritmo del juego como hiciera falta. El Barcelona de esa temporada ganó la Liga después de seis años sin hacerlo y lo hizo con autoridad, demostrando que el proyecto de Rijkaard no era solo humo sino que tenía bases ya. Ver al equipo jugar era trmenedo, cada partido era como una clase magistral de fútbol, movian la pelota a todos lados y los goles llegaban de manera natural, como si fuera la cosa más fácil del mundo.
La Champions League del 2006 fue la cereza del pastel y ahí Rijkaard demostró que no solo podía hacer que el Barcelona jugara bonito sino que también sabía ganar partidos importantes cuando la presión estaba al máximo. Esa semifinal contra el Milan fue espectacular, enfrentarse a un equipo lleno de estrellas como Kaká, Shevchenko, Pirlo y otros monstruos y salir ganando fue una declaración de poder para toda Europa. La final contra el Arsenal fue dramática porque se quedaron con diez temprano en el partido, pero el equipo mostró carácter para darle la vuelta el resultado, Etoo y Belletti marcaron los goles que le dieron al Barcelona su segunda Champions League en la historia. Para mí esa final resumió perfectamente lo que era el Barcelona de Rijkaard, un equipo que sabía sufrir cuando era necesario pero que nunca perdía la forma, que tenía calidad individual pero que funcionaba como un equipo de verdad y donde cada jugador entendía su importancia dentro del sistema. Rijkaard en la banda estaba tranquilo, dando indicaciones, manejando los cambios con inteligencia y transmitiendo esa confianza que necesitan los jugadores en los momentos clave. Después de 14 años sin ganar la Champions, el Barcelona volvía a estar en lo más alto del fútbol europeo y gran parte del mérito era de un técnico que había llegado cuando nadie creía en él y que había construido algo grande. Lamentablemente las dos temporadas siguientes no fueron tan buenas, el equipo se relajó después de tanto éxito, algunos jugadores como Ronaldinho empezaron a bajar su nivel y Rijkaard no supo o no quiso tomar decisiones duras para mantener la competitividad del equipo.
Al final del día para mí Rijkaard fue exactamente lo que el Barcelona necesitaba en ese momento de su historia, un tipo que llegó con humildad pero con ideas claras, rescató a un club que estaba en el limbo practicamente y lo puso otra vez entre los mejores del mundo. El tipo no fue alguien mas que le fue bien ganó algo y ya, para nada, mas bien el puso las bases del estilo de juego que después Guardiola llevaría a la perfección, creó una mentalidad ganadora y demostró que el Barcelona podía competir contra cualquiera cuando tenía la dirección correcta. Los errores de sus últimas temporadas no pueden borrar todo lo bueno que hizo porque sin Rijkaard probablemente no habríamos tenido el Barcelona de Pep, sin él Messi tal vez no habría debutado tan joven, sin él el club habría seguido llendo a lo loco durante quién sabe cuántos años más. Por eso siempre voy a recordar a Frank Rijkaard como ese profesor que llegó justo cuando más lo necesitábamos, que le enseñó al equipo a volver a creer en ellos mismos y que nos devolvió la dignidad que habíamos perdido porque a veces eso es más importante que ganar títulos, recuperar la confianza y la identidad que te hace sentir orgulloso de tu equipo otra vez.