La temporada 2024-2025 del fútbol europeo ya se esta llendo y como siempre, hay jugadores que llegaron como lo mejor del mundo a sus nuevos equipos pero terminaron siendo unos verdaderos fracasos, unos tipos que costaron millones y millones pero no sirvieron en absolutamente nada, algunos hasta empeoraron la cosa en sus clubes. Es increíble como cada año vemos las mismas historias, los equipos gastando fortunas en jugadores que parecían ser la solución a todos sus problemas pero que al final resultaron ser más problemas que soluciones y esta temporada no se salvó de eso. Con unos delanteros que no pudieron meter ni un gol decente y mediocampistas que parecían fantasmas en el campo, la lista de decepciones es larga y triste para los aficionados que se ilusionaron. Lo peor es que muchos de estos jugadores venían de temporadas tremendas en sus equipos anteriores pero por alguna razón no pudieron adaptarse o simplemente no rindieron, asi que mas o menos sus nuevos clubes mas o menos tiraron el dienro a la basura. Algunos tuvieron problemas con lesiones que los mantuvieron fuera gran parte de la temporada, otros no encajaron en el sistema de juego y unos cuantos parecía que lo que estaban era por cobrar sus sueldos millonarios y ni ganas twenian de jugar al fútbol. La realidad es que el mercado de fichajes es una lotería que puede salir o muy bien o muy mal, pero cuando te equivocas con jugadores que cuestan más de 40, 50 o hasta 100 millones de euros, el error duele como nada en este mundo.
Empezando por los casos menos graves pero que igual son una decepcion, tenemos a Federico Chiesa que llegó al Liverpool por 12 millones de euros pero por mas peqeuña que fue la inversion igual no sirvio de nada, el italiano que venía de hacer una temporada decente en la Juventus terminó siendo un completo fantasma en el Liverpool. Solo jugó 14 partidos en toda la temporada, la mayoría como suplente y apenas pudo anotar dos goles que encima fueron en copas insignificantes, en la Premier casi que no existió y cuando tuvo oportunidades no pudo demostrar nada. Las lesiones también lo afectaron bastante, estuvo como tres meses por una lesión que lo dejó completamente fuera del equipo y cuando regresó ya no tenía lugar en los planes de su DT, incluso a veces ni siquiera iba convocado a los partidos. El Liverpool tuvo una temporada espectacular ganando la Premier pero Chiesa no tuvo nada que ver con eso, fue como si hubieran fichado a un jugador invisible que cobraba y no hacia nada por el equipo. Otro caso parecido fue el de Mehdi Taremi en el Inter de Milán, el iraní llegó libre desde el Porto donde había sido goleador pero en Italia fue un desastre con apenas un gol en 26 partidos de Serie A y otro en Champions League. Para un delantero que se suponía iba a ser la rotacion de Lautaro Martínez y Marcus Thuram, esos números son un chiste, incluso jugadores como Arnautovic que estaban completamente acabados terminaron siendo más útiles que él. Lo más frustrante es que Taremi venía de marcar casi 100 goles en el Porto, era un delantero era top a nivel europeo pero en el Inter parecía que había olvidado como meter goles, fue tan tan malo que los aficionados empezaron a preguntarse si realmente era el mismo jugador que había sido un crack en Portugal.
En los más costosos y dolorosos teenmos a jugadores como Joao Palhinha que llegó al Bayern Munich por 51 millones de euros desde el Fulham donde había sido una de las sorpreesas de la Premier, pero en Alemania nunca pudo llegarle en calidad a Joshua Kimmich y terminó siendo un calienta bancas muy caro. Solo jugó 24 partidos en toda la temporada, nueve como titular, sin goles ni asistencias, cosa que no justifica para nada la inversión que hizo el Bayern, sobre todo porque es un jugador de casi 30 años sin mucho margen de mejora. Las lesiones también lo afectaron porque lo pusieron fuera dos meses, pero hasta cuando estuvo disponible no convenció a su entrenador de que merecía más minutos, fue como si hubieran gastado 50 millones en un jugador de reserva que ya se esta poniendo viejo. Douglas Luiz fue terrible tambien, llegó a la Juventus desde el Aston Villa por más de 50 millones de euros pero nunca pudo adaptarse al fútbol de italia, jugó 26 partidos pero que en total fueron como 500 minutos, que son básicamente cinco o seis partidos completos en toda la temporada. El brasileño que había sido fundamental en el Villa se volvió un mueble mas, ni Thiago Motta ni Tudor pudieron encontrarle un lugar en el equipo y ahora la Juve está desesperada por venderlo para recuperar aunque sea un poquito de la inversión. Joshua Zirkzee del Manchester United también merece una mención aqqui, llegó del Bologna por 43 millones de euros después de una temporada super buena en Italia pero en Old Trafford solo pudo anotar tres goles en 32 partidos de Premier League, otra mas con unosnumeros que son una basura para un delantero y ademas de ese precio. Su valor de mercado se desplomó de 50 a 30 millones de euros en una sola temporada y quien sabe si seguira bajando, es algo loco que el United esperaba que fuera la solución a sus problemas pero terminó siendo parte del problema.
El caso más escandaloso sin duda es el de Joao Félix, que deberia ganar un titulo por poder lograr ser un mal fichaje en dos equipos diferentes en la misma temporada, primero el Chelsea pagó 52 millones de euros al Atlético de Madrid por él y solo jugó 12 partidos en Premier League metiendo un gol y dando una asistencia. Los Blues se dieron cuenta rapidito de su error y lo cedieron al Milan en enero por 5 millones de euros pero en Italia tampoco pudo hacer nada, solo 15 partidos en Serie A con dos goles y una asistencia, números que son practicamente de alguien acabado como jugador de élite. Es increíble como un jugador que ganó el Golden Boy en 2019 y que el Atlético pagó 127 millones de euros por el, se convirtio en u tipo que casi que esta de gira por las ligas del mundo pasando pena, ni el Chelsea ni el Milan quieren saber nada de él para la próxima temporada y creo que tienen muy buenas razones. Otros casos como este son el de Ian Maatsen que llegó al Aston Villa por 45 millones desde el Chelsea pero no pudo llegar al nivel que tuvo con el Borussia Dortmund, Georginio Rutter que costó 47 millones al Brighton pero solo anotó cinco goles en Premier League y Matthijs de Ligt que llegó al United por 45 millones pero su precio bajó casi qeu a la mitad por lo mal que rindió. Con todas estas cosas podemos ver clarito que el mercado de fichajes está loco, los equipos andan pagando fortunas por jugadores que no valen ni la mitad de lo que cuestan y lo peor es que esto pasa todos los años y los clubes no aprenden de sus errores, es como si tuvieran una montaña de dinero para tirar a la basura cada vez que les da la gana.
Con esta temporada lo que nos que totalmente claro es que el dinero no da el éxito en el fútbol, puedes pagar 50 o 100 millones por un jugador pero si no se adapta al equipo o simplemente no tiene ganas de triunfar, vas a terminar perdiendo tu plata. Los casos de Joao Félix, Douglas Luiz y compañía son recordatorios de que tner buenos ojeadores y una buena planificación es mucho más importante que simplemente abrir la chequera y esperar que todo salga bien porque es que estos jugadores no solo no aportaron nada a sus equipos sino que en muchos casos fueron una carga, un daño a las finanzas y ua traba a que futbolistas más jóvenes y con más hambre tuviesen oportunidades. Estoy segurisimo de que la próxima temporada vamos a ver un monton de casos iguales porque los clubes nunca aprenden, siempre hay algún directivo lleno de dinero que piensa que puede rescatar a un jugador fracasado o que cree que un cambio de aires va a solucionar todos los problemas. Lo peor es que te pones a pensar en todo lo que se podría haber hecho con esos cientos de millones de euros que se tiraron a la basura, cuántos jugadores jóvenes se podrían haber desarrollado, cuántas academias se podrían haber mejorado, cuántos proyectos deportivos se podrían haber financiado, y te das cuenta de lo mal que invierten el dinero hoy en dia. Pero bueno así se está poniendo el fútbol moderno, todo es un negocio donde los errores cuestan fortunas y donde los aficionados son los que terminan deprimidos con las malas decisiones de sus directivos, esperemos que la próxima temporada sea diferente pero la verdad es que tengo poca fe en que algo cambie.