Mucho fanatismo a lo ancho del globo han desatado dos equipos españoles a lo largo de la historia del fútbol: Real Madrid y Barcelona, que a pesar de conformar una de las rivalidades más pasionales y comerciales del deporte, comparten muchas características en común.
De alguna forma, todos los caminos que se han trazado los han llevado al mismo lugar en donde le demostraron al mundo que la división política de un país también puede llegar a los terrenos del mundo deportivo.
No siempre el fútbol significa empatía.
Desde la creación del cuadro catalán en 1899, los merengues han guardado ciertas similitudes que han ayudado el uno al otro a crecer.
Tres años después de haberse creado el equipo culé se fundó el club blanco: Dos hermanos catalanes, Juan y Carlos Padrós, en conjunto con el madrileño Julián Palacios, fueron los responsables de darle vida al Madrid Foot-Ball Club para aquel entonces.
El primer choque entre las dos instituciones se llevó a cabo en 1902, y el primer clásico de competencia liguera fue en 1928. Éste sería el inicio de la mayor confrontación futbolística del planeta.
Una de las primeras riñas que crearon la enemistad entre ambas entidades, fue la marcha de la máxima figura blaugrana en 1933, José Samitier, quien formó parte del equipo por 17 años hasta que decidió firmar por los de la capital gracias a una mala relación con la directiva barcelonista y su complicidad con el mítico Santiago Bernabéu, quien para esos años era Secretario General del conjunto merengue.
Con los 12 veces Campeones de Europa, el mediocampista ganó dos Ligas y par de Copas consecutivas,incluyendo un doblete a su ex escuadra.
Después de Samitier, muchos jugadores han sido piezas de cambio entre los dos clubes, el caso más recordado fue el de Luis Figo, quien se forjó una imagen de liderazgo e idolatría en el seno de la afición culé gracias a su compromiso, pero en el año 2000 llegaría Florentino Pérez colocando 61 millones de euros sobre la mesa, y se haría con los servicios del ex internacional portugués para levantar un nuevo “proyecto galáctico”.
Para esa época, el equipo madridista se encontraba politizado debido a la simpatía de Bernabéu con el régimen derechista de Francisco Franco.
Según Eduardo González Calleja, catedrático en Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid en una entrevista, el problema mayor entre ambos surgiría en una semifinal de Copa España.
El Madrid había caído en el encuentro de ida 3-0 y conforme a sus palabras “Barcelona fue presionado duramente en el vestidor por jerarquías del franquismo para que se dejaran ganar”, algo que los azulgranas no siguieron y propinaron la peor goleada en la historia de los clásicos: 11-1.
Posterior a la caída del dictador Franco, se levanta el conocido nacionalismo catalán, el cual ha sido utilizado hasta la actualidad como medio de protesta en todos los espacios del país ibéricos, teniendo mayor contundencia en los partidos entre ambas oncenas.
Asi mismo González Calleja alimentó la contienda afirmando que el legendario estadio Camp Nou fue construido “imitando patrones arquitectónicos del Estadio Santiago Bernabéu; incluso, el Real Madrid apoyó con los planos. Hay documentación que atestigua la buena cordialidad entre ambos clubes en la década de los 50”.
Éste aseveró que el Barça representa el “nacionalismo catalán”, y el Madrid el “nacionalismo español”.
Otro condimento que ha alimentado la pugna entre vikingos y culés ha sido el éxito que ambas instituciones han conseguido a nivel deportivo, generando confrontaciones entre hinchadas.