El vino rosado es...
Fresco, floral, primaveral, afrutado, suave y ligero.
Un vino rosado en nuestras mesas es un regalo de la madre tierra, toda la esencia de la uva pero a la vez sin abrumarte en la boca, una caricia suave al paladar.
Un vino rosado, muchas veces criticado por muchos, es un cisne de pocos meses... dale una oportunidad, cuídalo, mímalo, te dejará sin palabras.
Un vino que se deja ver en todos los tonos del sonrojo y la vergüenza. Desde el color rojo, rosa, sonrojado, salmón, suave cereza, fresa, chicle, carne fresca, perla rosada incluso tango rosa.
Un vino rosado, amigos, es más que un vino.
Tirando para casa, destaré el rosado Alquézar de bodegas Pirineos (hay que barrer para caso no?).
Alquézar tiene el nombre de una hermosa villa medieval de la Sierra de Guara, en el Prepirineo Aragonés, en pleno corazón del Somontano. Marco incomparable para hacer vinos y cualquier cosa que se propongan.
Es un rosado con una aguja increíblemente refrescante que combina Tempranillo y Cabernet para obsequiarnos un caldo ideal para los paladares más jóvenes.
Premios Nuevo Vino 2014: Medalla de PlataDecanter World Wine Awards 2013: Medalla de Bronce.
¡A qué esperáis!
Imagen: vinetour.com