La familia constituye el núcleo central en la formación del individuo, por ser el primer modelo de socialización. La educación de hogar influye trascendentalmente en el sujeto; es allí donde surgen las primeras reglas, valores, conductas, costumbres… Se prepara a los hijos para la vida adulta y su integración a la sociedad.
Sostienen algunos psicólogos y terapistas que para que una familia sea funcional, es importante la existencia: de empatía y acercamiento entre los padres; fijación de reglas y límites de convivencia; inversión de tiempo y dedicación para los hijos, y anulación de preferencia entre los hijos que se deriven en rivalidad y celos fraternos.
Lo contrario a este esquema convierte a la familia en disfuncional, donde los roles de cada miembro no están definidos, cada quien actúa a su manera, generando comportamientos conflictivos y jóvenes con problemas de conducta.
La ausencia de control, de límites puede producir indecisión e inseguridad, la ansiedad por el proceso que vive, agresividad e inadaptación en el niño, haciéndolo crecer con ineptitud para tolerar cualquier frustración, de ahí la búsqueda ulterior de compensación y refugio en las bandas.
El seno familiar es el hacedor o creador de jóvenes con problemas de conducta por muchas razones: ausencia de ambos progenitores, bajo nivel cultural de los padres, falta de transmisión de valores, bajos recursos económicos, falta de centros de trabajo, deserción escolar, falta de comunicación entre padres e hijos, abuso sexual por parte de los padres, violencia intrafamiliar, desintegración familiar , falta de control de los padres, apatía y abandono de los padres, rechazo familiar, madres solteras.
Mientras mayor sea la deficiencia de la familia como agente de socialización del niño, mayor es el riesgo de delincuencia en el joven o adolescente.
Fuente: Yolaiza/Haydee⚖️
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