El propio término saludo, procede de los votos de salud que se hacían para que los dioses se la conservasen o mejorasen al interlocutor, incluso los saludos árabes - Salam Aleika- y hebreo -Shalom-, aunque significa: la paz sea contigo, mientras que en los países occidentales se devuelve el saludo repitiendo la misma fórmula, en los orientales la urbanidad exige que se añada algo, si dice Naharaksaid, es cortés responder Naharakdsaid wa mubarrak, sea este día feliz para ti.
Entre los campesinos de Palestina, responden al saludo con la fórmula Humdillah, alabado sea Dios, de madrugada, la formula de saludo es Subahkum b´l-khair, próspera mañana, y por la noche, Lailtak Saideh, buena y próspera noche, en estas fórmulas predominan la idea de la salud corporal, propugnada en la antigüedad clásica.