Después de varios días entretenidas en su habitación, mis hijas han terminado parte del castillo de Hogwarts con el famoso coche en el que Harry y Ron se chocaron contra el árbol que los zarandeó.
Siempre me han gustado los legos porque son muy cuidadosos con los detalles y hacen de cada recreación una pequeña obra de arte.
En este caso la clase de pociones y una de las habitaciones del castillo de Hogwarts. Bastante conseguidas.