Desvarío.
Sentado en la sala de estar escucho el ruido de las personas que circulan por mi calle. Pensando que lo que no hice hoy lo podré realizar mañana y así por fin, después de días y días de recesión, rememorar la sensación de quien se siente útil para sí mismo gracias al favor que realiza a otros.
Respiro y continúo. De eso se trata.
Escucho.
No recuerdo el momento exacto. Uno de los indicios fue mi reflejo en el retrovisor en aquel momento en el que Carlos se percató de lo mucho que duran mis silencios. La ausencia siempre estuvo allí, y no supe verla. De una u otra manera tuvo forma de persona, de esas que te enseñan a tener que querer pero que nunca te dicen que puedes olvidar. Pero, ¡ay de ti! si los olvidas frente a ellos, pues te lo recriminarán y te señalarán. Te señalarán como alguien alguna vez los señaló a ellos, para que así aprendieran a ser.
Escucho (pero no atiendo).
Motiv ó Empezando tarde, #AgostoIlustrado 2017. Oscar Medina
Recuerda.
Te enseñaron a recordar lo que según ellos te sería útil, y tú les respondes siéndoles útil. De esa forma vivieron sus vidas y a pesar de perecer hicieron de tu vida la de ellos. Llámalo historia, poesía, arte o muerte. Sólo recuerda lo que no aprendiste o al menos piensa en ello. Y piensa también que para muchos otros eres inútil.
Recuerda esto, recuerda tu propio nombre. Porque lo olvidarás.