Clara siempre habÃa amado el sonido de las hojas al moverse con el viento. Desde niña, le recordaban la voz suave de su abuela, quien solÃa contarle historias mágicas bajo el viejo árbol del patio.
Cuando su abuela partió, Clara dejó de sentarse bajo aquel árbol. SentÃa que el silencio era más fuerte que cualquier recuerdo. Pero un dÃa, en medio de una tarde lluviosa, el viento trajo consigo un susurro entre las hojas.
—Sigue tu corazón, pequeña —parecÃa decir una voz conocida.
Sobrecogida, Clara cerró los ojos y sintió una cálida brisa acariciarle el rostro. De repente, encontró una nota vieja, enterrada entre las raÃces. Era de su abuela:
"Cuando sientas que me extrañas, escucha el viento en las hojas… Yo siempre estaré ahÃ."
Desde entonces, Clara nunca más se sintió sola.