En un mundo donde los píxeles danzan,
las cámaras FED aún palpitan,
cada disparo es historia,
y cada película un tesoro.
Muestran la dureza de su cuerpo,
sostenida por manos que saben atrapar,
los detalles de la vida,
las luces y sus sombras,
para siempre recordarnos,
que en esencia,
somos seres analógicos,
no ceros ni unos,
deambulando por el mundo.