Ayer fue 3 de diciembre. Domingo usual como casi todos. Día de la medicina latinoamericana. Día en que la mayoría de los médicos celebran desde la isla o ya desde otras esquinas globales.
En lo personal ya no celebro nada de eso, ni siquiera en las redes sociales posteo un "felicidades colegas", y es que en mi corazón no hay lugar para sentirme feliz por un día que me represente ,no mientras la situación actual de la medicina en el país se mantenga deprimente.
Recientemente fueron llevados a juicio seis médicos bayameses implicados en el fallecimiento de un paciente accidentado en la carretera. Una noticia para nada bonita que ha estremecido a el gremio. Pero más allá de eso también contamos con una situación dónde la carencia de los recursos más elementales está a la orden del día. Pero hey , no solo los insumos médicos están desaparecidos, el recurso humano compuesto por residentes y especialistas también está por el suelo ,y si a eso sumamos que el relevo no se ve para nada prometedor ya sea porque no hay docentes, o porque la masa de buenos estudiantes ha disminuido o porque el estudiante promedio de preuniversitario secundaria o primaria no tiene ni la mitad de los conocimientos que antaño podría tener el de mi generación ( y mira que mi generación Tampoco es taaan buena) ... Por Dios!
No tengo nada que celebrar , como puedo hacerlo sabiendo que la muerte está comprando casa nueva en Cuba para convertirla en una de sus residencias favoritas.